Santiago. Chile cerraría el 2011 con una inflación cercana al 4%, presionada por una agresiva intervención cambiaria del Banco Central que busca contener la apreciación de la moneda local, pero que encarecería las importaciones de combustibles y alimentos.

El peso chileno se ubica en mínimos de más de cuatro meses y traspasó este lunes la barrera de las CH$500 unidades por dólar, tras el inicio la semana pasada de un plan de compra de divisas este año por hasta US$12.000 millones por parte del emisor.

"(Tras la intervención) estimamos un 3,9% de inflación para 2011. En enero veremos muchos efectos, principalmente en el precio de los combustibles y luego en el resto de los productos importados", dijo Rubén Catalán de la corredora BCI.

Chile importa el 95% del combustible que consume anualmente.

Analistas esperan una inflación del 3,6% este año, según una encuesta revelada el martes por el Banco Central, aunque varios agentes del mercado estiman que será mayor.

Las autoridades han dicho que la intervención no debería presionar los precios, pero este martes el ministro de Hacienda, Felipe Larraín, admitió algunas consecuencias inflacionarias.

"Cuando se realiza una intervención en el mercado cambiario (...) no quiere decir que estemos protegidos de todos sus efectos. No hay almuerzo gratis", dijo Larraín.

Antes de la intervención, cuando el peso se ubicó en máximos de más de 32 meses, el débil tipo de cambio amortiguaba el alza global en los precios de los productos importados.

Varios países de la región, inundados por dólares ante los precios récord de sus materias primas, compraron divisas y ahora ven de cerca el fantasma de una escalada inflacionaria con el alza del valor de sus importaciones y un dólar más caro.

En Brasil, la autoridad monetaria dijo que aumentaría las tasas durante el año para controlar el alza de precios, mientras México, con una economía que se recupera más lentamente, pospondría esta medida por un año más.

En Chile, para esterilizar la medida cambiaria y retirar el exceso de pesos en la plaza local, el Banco Central anunció que emitirá, entre febrero y diciembre, instrumentos de liquidez de corto plazo y deuda de largo plazo.

No obstante, para el mercado esa medida no controlará el impacto en la inflación, que estará por sobre el 3,3% estimado por el Banco Central para este año.


Alza de tasa clave será crucial

Para evitar una mayor inflación, expertos ven la necesidad de que el Banco Central continúe con la normalización de la Tasa de Política Monetaria (TPM).

De acuerdo con las última encuesta de analistas, el emisor elevará la TPM del 3,25% al 3,50% en su reunión de este jueves y un sector del mercado considera que este proceso seguirá gradualmente.

Para César Guzmán, del Grupo Security, el ajuste debe hacerse en el primer trimestre del año principalmente por el riesgo inflacionario derivado de la intervención.

No obstante, otro sector considera que subir la tasa haría a la plaza local aún más atractiva para el capital foráneo, con el efecto que eso tendría en la apreciación del peso. Por eso, creen que el paso natural será hacer una pausa prolongada para luego subirla violentamente.

"Creemos que entre dos y tres meses vamos a tener pausas y de allí veríamos un proceso alcista violento a partir del segundo semestre, debido a que vamos a tener alta inflación", estimó Catalán del Bci.

Pese a las diferencias constatadas en un sondeo de Reuters , hay consenso en el mercado en que la tasa, que se ubicaría al menos dos puntos bajo sus niveles neutrales, debe subir hasta colocarse cerca del 5%.