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Argentina se ubica en la penúltima posición en el reporte de desarrollo financiero de A. Latina
Sábado, Noviembre 6, 2010 - 01:26

De acuerdo al estudio realizado por el Foro Económico Mundial, el país trasandino se posiciona solo por sobre Venezuela en el puestos 52, cuatro lugares más arriba que el país gobernado por Hugo Chávez.

El Foro Económico Mundial dio a conocer el Reporte de Desarrollo Financiero donde la Argentina cayó un lugar, ubicándose en el puesto 52, y toma los últimos lugares del ranking de América latina junto con Venezuela, puesto 56. Chile y Brasil encabezan el ranking de la región en los puestos 30 y 32 respectivamente.

Argentina y Venezuela completan el ranking de América Latina en los puestos 52 y 56 respectivamente. El legado de inestabilidad del sistema bancario y crisis de deuda soberana sigue pesando sobre la estabilidad del sistema financiero argentino, sostiene.

Y explica que los Servicios financieros no bancarios es un punto positivo para la Argentina, resultando en parte de un alto grado de actividad de securitización. Temas como corrupción, protección pobre de derechos de propiedad y una inadecuada formulación de política económica contribuyen al pobre ambiente institucional tanto en Argentina como en Venezuela. La inhabilidad de los negocios para acceder a varias formas de financiamiento contribuyen a que ambos países tengan los puntajes más bajos en acceso a financiamiento.

Estados Unidos y el Reino Unido lograron conservar los dos primeros puestos a pesar del estancamiento o descenso de las puntuaciones registradas en el tercer Informe de desarrollo financiero anual del Foro Económico Mundial. Las bajas puntuaciones de ambos países en cuanto a estabilidad financiera parecieron tener un mayor impacto en el Reino Unido, que experimentó una baja apreciable en su puntuación general y perdió el primer puesto, que había ocupado en los rankings del año pasado. La posición de EE. UU. y el Reino Unido se vio favorecida por mayores descensos relativos en las puntuaciones de otros países.

Los centros financieros asiáticos de Hong Kong y Singapur aumentaron sus puntuaciones y redujeron la brecha respecto a los dos líderes. Ambos mejoraron ligeramente y quedaron posicionados en el tercer y cuarto lugar, respectivamente. Obtuvieron altas calificaciones por su sólido entorno institucional y comercial y un alto grado de estabilidad en el sistema financiero.

Australia cayó al quinto lugar, empujado por la reducción en la actividad de los servicios financieros no bancarios (como ofertas públicas iniciales y fusiones y adquisiciones) y un entorno de negocios menos favorable. Canadá mantuvo su sexto lugar en la clasificación.

Hubo algo de movimiento en las economías europeas más pequeñas: los Países Bajos y Suiza intercambiaron puestos respecto del año pasado y pasaron al séptimo y octavo lugar, respectivamente, mientras Bélgica reemplazó a Dinamarca en el décimo. Japón se mantuvo en el noveno lugar gracias a su sólido desempeño en todos sus mercados e intermediarios financieros.

Si bien EE. UU. y el Reino Unido encabezaron la clasificación gracias a sus profundos y activos mercados mayoristas, varias señales de mal agüero llevan a pensar que su liderazgo está en peligro. Aparte de puntuaciones muy bajas en el área de estabilidad financiera, ambos países dejaron entrever cierta debilidad en sus entornos comerciales, en particular en sus regímenes tributarios, así como en la eficiencia de sus bancos, señala Kevin Steinberg, Director de Operaciones del Foro Económico Mundial en EE. UU.

Al igual que el año pasado, las economías de los mercados emergentes tuvieron un buen resultado en el índice de estabilidad financiera. Malasia, Chile, Brasil, la República Eslovaca, México, Marruecos, China y Perú estuvieron entre los 20 países emergentes con mayor estabilidad financiera. No obstante, en el contexto económico actual, el desempeño de los sistemas financieros de estos mercados plantea otros riesgos. Sobre la base de las previsiones del FMI, se espera que el 54% del crecimiento absoluto del PIB mundial (o US$ 7,7 billones) provendrá de los mercados emergentes.

En consecuencia, la continuidad de la recuperación económica global dependerá de forma desmedida de estos mercados y de sus sistemas financieros, que habrán de respaldarla. En contraste con su importancia económica, el desempeño de los mercados emergentes medido por el índice de desarrollo financiero no es tan sólido. En promedio, los mercados emergentes obtuvieron 1,3 puntos menos en el índice, lo que plantea la cuestión clave de cómo se financiará el crecimiento del PIB.

Es importante ver el riesgo de forma más amplia al evaluar los sistemas financieros de los mercados emergentes. Si bien son estables, los sistemas financieros de muchas de estas economías necesitarán mejorar su desempeño en áreas como el desarrollo del mercado local de bonos y la provisión de servicios financieros a los consumidores para no poner en peligro el crecimiento económico, señala James Bilodeau, Jefe de Finanzas de Mercados Emergentes del Foro Económico Mundial y redactor del informe.

La continuidad del crecimiento requerirá una expansión considerable y a la vez prudente del crédito a todos los sectores de estas economías. Los mercados profundos de bonos en moneda local pueden ser una fuente importante de crédito como alternativa a las limitadas capacidades de préstamo de los bancos y contribuir a la defensa del país contra flujos volátiles de entrada y salida de capitales.

El desarrollo de la infraestructura también es vital para apoyar la continuidad del crecimiento económico en estos mercados, pero podría verse obstaculizado por la incapacidad de obtener financiamiento a largo plazo en los mercados de capital de algunos países.

Muchas economías de mercados emergentes que mostraron un sólido desempeño en la provisión de acceso financiero al sector empresarial no obtuvieron tan buenos resultados en la provisión de servicios financieros minoristas a individuos. Esta falta de acceso minorista podría limitar la capacidad de estimular la demanda de consumo necesaria para impulsar el crecimiento económico mundial y compensar los desequilibrios económicos aún existentes.

Ocupándose de estos riesgos a más largo plazo pero importantes, estos países podrán continuar promoviendo el desarrollo de sus sistemas financieros y desempeñar un papel clave en el crecimiento local y mundial.

Autores

Ámbito.com