Brasilia. El Banco Central de Brasil mantuvo este miércoles por tercera reunión consecutiva la tasa de interés referencial, como lo esperaba el mercado, aunque es probable que comentarios sobre un panorama menos favorable podrían señalar un alza de tasa el próximo mes.

La tasa referencial Selic permanecerá en un 10,75%, dijo el banco en un comunicado tras una decisión unánime. Sin embargo, también aseguró que mantendrá sus ojos sobre la economía.

"El comité entendió que no era oportuno revaluar la estrategia de política monetaria en esta reunión y seguirá atentamente la evolución del escenario macroeconómico hasta su próxima reunión, para entonces definir los próximos pasos en su estrategia de política monetaria", dijo el Banco Central en un comunicado más extenso a lo usual.

La decisión se produjo horas después de que el gobierno publicó datos mostrando una inflación de un 0,83% en noviembre, el mayor avance mensual desde abril del 2005. Los precios de alimentos y bebestibles, más una robusta demanda del consumidor, fueron los principales culpables.

Se espera que a la larga Brasil siga el camino de otros grandes mercados emergentes como China e India y retome su ciclo de endurecimiento de la tasa. Pero por ahora otras preocupaciones, como la fortaleza de la moneda del país, parecen haber convencido a la autoridad política de detener el fuego.

El comunicado "alude claramente a la necesidad de esperar a ver cómo el último aumento del requerimiento de reservas afectará la economía, lo que implica que incluso la apuesta de enero puede estar en duda", dijo Pedro Tuesta, economista para América Latina de 4Cast Inc en Washington.

"Creemos que el mercado mantendrá la presión (sobre el banco central) y mantenemos nuestra alza de 50 puntos básicos en enero", agregó.

Los inversores del mundo desarrollado han vertido miles de millones de dólares en Brasil, seducidos por su mezcla única de altas tasas, una calificación crediticia en grado de inversión y un desempeño económico mucho mejor que la mayoría de Europa y América del Norte.

En parte como resultado, el real es ahora la moneda más sobrevaluada del mundo según algunas mediciones. La presidenta electa Dilma Rousseff, ha hablado repetidamente sobre la necesidad de bajar las tasas para proteger a los exportadores, y evitar otras distorsiones económicas, una vez que asuma el cargo el 1 de enero.

Una baja en las tasas desalentaría a algunos inversores a llevar su dinero hacia la economía brasileña en busca de jugosos retornos.

El Gobierno elevó la semana pasada los requerimientos de reservas de los bancos, una forma de endurecer el crédito sin tener que subir las tasas. Rousseff también ha anunciado recortes fiscales moderados el próximo año para ayudar a enfriar las presiones de la demanda.

Algunos economistas temen, sin embargo, que la inflación podría continuar a la deriva aún más lejos de la meta deseada por el Banco Central.

En un comunicado previo a la decisión de la tasa, el Banco Santander dijo: "Por la lógica de las metas inflacionarias, (el banco central) debería subir las tasas. (...) Pero creemos que no. (Hacerlo) significaría un cambio drástico y rápido en su panorama".