El director general de Análisis Económico y Relación con Inversionistas de Grupo Financiero Banorte, Gabriel Casillas Olvera, consideró que este año “pinta mejor” para la economía mexicana, pues será de más crecimiento y menor inflación que 2017. 

El gran reto para México este nuevo año, explicó, es la recién aprobada reforma fiscal de Estados Unidos, pero afirmó que las autoridades hacendarias tienen elementos para reaccionar a ella, pues “a pesar del poco espacio político, hay margen fiscal para atajarla”.

“Sería motivo de alarma no hacer nada”, opinó sobre la reacción de México a la reforma fiscal estadounidense, entre cuyos cambios destaca una reducción de la tasa de Impuestos sobre la Renta (ISR) corporativo de 35 a 21%, mientras que aquí es de 30%.

Consideró que en 2017 el balance es positivo, pese a la “retórica agresiva” del presidente estadounidense Donald Trump hacia México.

En entrevista con Notimex, precisó que “el detalle” ha sido la inflación, que a la primera quincena de diciembre pasado llegó a 6,69%, la más alta desde mayo de 2001.

“Si bien esperábamos un incremento bien importante por el lado de los precios de la gasolinas y el gas LP, se ha conjuntado desafortunadamente con un ciclo agropecuario muy extraño y con transmisión de costos rezagados de depreciaciones del tipo de cambio”, argumentó.

Mencionó, por ejemplo, que las automotrices no habían subido los precios de sus coches en mucho tiempo, a pesar de la depreciación del tipo de cambio, pero este año no aguantaron más y tuvieron que transferirlo al consumidor final.

Pese a ello, destacó que “2018 pinta mejor”, pues Banorte estima que la economía crecería 2,5%, desde el 2,0% en 2017, mientras que la inflación retrocedería a 4,1% respecto al 6,7% calculado para el año previo, incluso proyecta que este mes bajará a cerca de 5,0%.

Así, este será “un año de menor inflación y más crecimiento, y los dos factores que impulsarán a la actividad económica mexicana serán la producción petrolera y el gasto electoral", proyectó Casillas Olvera.

Sobre la producción petrolera, previó que dejará de caer para estabilizarse en 1.9 millones de barriles de crudo al día, con lo cual ya no le restará crecimiento a la economía nacional, como lo ha hecho en los últimos cinco años.

Lo que sí proyectó es volatilidad del tipo de cambio, no tanto por la elección presidencial en México, sino porque continuará la renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) entre México, Estados Unidos y Canadá.

El director general de Análisis Económico y Relación con Inversionistas de Grupo Financiero Banorte opinó que el gran reto para México este año será la reforma fiscal recién aprobada en Estados Unidos.

México tiene muchos elementos para atajar la reforma fiscal estadounidense, pero el tema principal es ver si políticamente es factible impulsar algunas medidas en un año electoral como el actual, afirmó.

A decir del directivo, hay “ventanas políticas de operación”, pues después de la elección presidencial del 1 de julio próximo, la presente administración que termina el 30 de noviembre puede trabajar con la nueva legislatura del Congreso que entra en sesiones el 1 de septiembre para tratar de aprobar una reforma fiscal y dejarle un panorama más sólido a la siguiente gestión.

“Sin duda, hay muchas cosas que se pueden hacer en el terreno fiscal para mejorar esto”, afirmó el directivo, quien dijo que se puede impulsar una reforma fiscal en México sin necesariamente bajar el ISR empresarial o sin tocar el Impuesto al Valor Agregado (IVA) en medicinas y alimentos.

“Lo que se puede hacer es manejar un poco más las deducibilidades, irse por el lado del gasto por ejemplo, hacer un verdadero censo de los programas sociales, ver realmente que se estén llevando de la mejor manera, hay mucha duplicidad”, planteó.

Casillas Olvera confió en que el impacto de la reforma fiscal de Estados Unidos sobre la economía mexicana “va a ser pequeño”, pues a diferencia de la negociación del TLCAN, que está a expensas de un tuit de Donald Trump, México podrá reaccionar a estos cambios fiscales.

Además, la Secretaría de Hacienda cuenta con un equipo muy experimentado que reaccionará a la reforma fiscal estadounidense, sobre la cual rechazó que sea un motivo de alarma para México, “sería un motivo de alarma no hacer nada”.