Washington. El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, prometió el fin de semana trabajar con republicanos y demócratas para aprobar el pacto de libre comercio con Corea del Sur, que según dijo es un modelo para futuros acuerdos que buscará en Asia y el resto del mundo.

Negociadores surcoreanos y estadounidenses llegaron a un consenso el viernes sobre el pacto largamente retrasado, que fue firmado en el 2007 pero no había sido ratificado en tres años debido a preocupaciones por las industria automotriz de Estados Unidos y de producción de carne.

El pacto ha sido un logro para Obama, que afrontó un vergonzoso revés cuando los negociadores no lograron superar sus diferencias antes de su visita a Seúl el mes pasado, aunque ha sido acogido menos positivamente en Corea del Sur.

"El acuerdo que anunciamos hoy incluye varias mejoras importantes y logros que creemos deben contener los acuerdos comerciales. Es una situación de ganancia para los dos países", dijo a periodistas el sábado en Washington.

Un día después de que el Departamento de Trabajo reportara que el desempleo estadounidense alcanzó inesperadamente un 9,8% en noviembre, un máximo de siete meses, Obama afirmó que el pacto aumentaría las exportaciones anuales de automóviles, productos agrícolas y otros bienes y servicios por US$11.000 millones y generaría 70.000 empleos más.

El ministro de Comercio surcoreano, Kim Jong-hoon, negó reportes de que su país hizo concesiones que no fueron recíprocas.

"Al aceptar las demandas estadounidenses en el sector automotriz, Corea del Sur podría avanzar para contar con una porción del mercado estadounidense", afirmó a periodistas.

El acuerdo revisado mantiene el 2,5% de tarifa de Estados Unidos sobre los automóviles surcoreanos hasta el quinto año de implementación, mientras que Corea del Sur inmediatamente cortará a la mitad su tarifa de 8 por ciento sobre importaciones de autos estadounidenses.

"Dada la actual tendencia, tener una tarifa de 2,5% por otros cuatro años podría generar un impacto limitado en nuestras ventas de autos", señaló Kim.

Obama dijo que el trato con Corea del Sur mostraba que Estados Unidos estaba listo para completar más pactos comerciales, mientras líderes empresariales esperan la aprobación en el Congreso de otros dos acuerdos largamente retrasados, uno con Colombia y otro con Panamá.

"Estoy especialmente satisfecho con que este acuerdo incluya protecciones a los derechos de los trabajadores y el medio ambiente. En ese sentido, es un ejemplo de la clase de acuerdo comercial justo en el que continuaré trabajando como presidente, en Asia y alrededor de mundo", afirmó Obama.

Apoyo empresarial y dudas

Líderes empresariales y analistas dijeron que el pacto de libre comercio podría ser un área de cooperación entre el Gobierno demócrata de Obama y los republicanos en el Congreso, quienes ganaron una mayoría en la Cámara de Representantes en las elecciones del 2 de noviembre.

La victoria republicana se debió en parte al descontento público con la débil economía y los temores por el déficit estadounidense.

Obama indicó que esperaba trabajar con el Congreso y líderes de ambos partidos para aprobar el pacto.

Tanto la Cámara como el Senado de Estados Unidos deben dar luz verde al acuerdo y el líder republicano del Senado, Mitch McConnell, dijo estar preparado para trabajar con Obama en la aprobación.

Una gama de compañías y grupos industriales han mostrado su apoyo en público, incluyendo el sindicato United Auto Workers y Ford Motor Co., que saludaron los cambios hechos para responder sus preocupaciones sobre provisiones de acceso en el pacto original.

El líder de la mayoría de la Cámara, el demócrata Steny Hoyer, también elogió el acuerdo.

El ministro surcoreano Kim dijo que el pacto entrará en vigencia para inicios del 2012, luego de su aprobación en el Parlamento.

Hyundai Motor, con sede en Corea del Sur, es el quinto mayor fabricante de autos junto al afiliado Kia Motors y fue la única gran automotriz en aumentar sus ventas en el aproblemado mercado estadounidense el año pasado.

Sin embargo, el presidente de la Comisión de Finanzas del Senado, el demócrata Max Baucus, dijo estar "profundamente decepcionado" de que el acuerdo no resuelva la restricción de Corea del Sur a la carne, impuesta tras el descubrimiento de varios casos de vaca loca en ganado estadounidense años atrás.

Baucus, cuya comisión tiene jurisdicción sobre el comercio, dijo que reservará su juicio mientras trabaja con el Gobierno.

Por su parte, el mandatario dijo que el país seguirá continuando por "un acceso total de la carne estadounidense al mercado coreano", pero un funcionario del Gobierno surcoreano dijo que no había charlas agendadas al respecto.

"No hay planes de sostener conversaciones adicionales en relación a la carne entre los Gobiernos de Corea del Sur y Estados Unidos", declaró el domingo el funcionario no identificado a la agencia de noticias Yonhap.