La batalla legal por el incumplimiento de la deuda de Argentina en el 2002 se está tornando más complicada pese a los últimos esfuerzos del gobierno para llegar a un acuerdo con los inversores.

Los acreedores denominados 'holdouts' que tienen demandas en cortes estadounidenses están apuntando a los activos de Argentina con más agresividad, empeorando los problemas que obstaculizaron el acceso del país a los mercados internacionales de crédito desde el cese de pagos de deuda récord de US$100.000 millones hace nueve años.

Los acreedores dueños del 92% de la deuda impaga aceptaron fuertes pérdidas en canjes con el gobierno.