Bolivia cerró el 2010 con una tasa de inflación anualizada de 7,18%, catapultada en diciembre por una presión alcista de 1,76%, a raíz de un aumento en las tarifas del transporte, tras un ajuste del precio de los combustibles de hasta el 83%, medida luego anulada.

Se trata del tercer índice más alto desde que el presidente Evo Morales asumió el poder, en enero del 2006. El 2007 la tasa fue del 11,73% y el 2008 del 11,85%, según la agencia internacional AFP.

El índice de la inflación a 12 meses trepó fuertemente el último mes del año especialmente “en los precios del servicio de transporte en microbús, minibús y almuerzo fuera del hogar”, especificó el Instituto Nacional de Estadística. El transporte en microbús tuvo una variación positiva del 15,27%.

El gobierno había anticipado la tendencia alcista tras la elevación del precio de la gasolina (83%) y el diésel (73%), medida que tras cinco días de creciente protesta social fue revertida. El presidente Evo Morales anunció que el aumento de salarios para el 2011 será superior al índice inflacionario registrado el año pasado.