Londres. Las acciones mundiales marcaban su sexta jornada seguida de pérdidas este miércoles ante un ánimo alicaído por las perspectivas del crecimiento económico, mientras que los precios del crudo se ubicaban cerca de mínimos de dos meses.

Las bolsas europeas, no obstante, repuntaron en la apertura, siguiendo los cierres en Asia. El índice de acciones asiáticas de MSCI fuera de Japón cerró plano tras un rebote en China, donde medios locales reportaron que las autoridades evalúan permitir a las aseguradoras invertir en acciones.

El índice paneuropeo STOXX 600 sumaba un 0,6% tras acercarse este martes a mínimos de dos años, mientras que el índice MSCI de acciones globales operaba casi estable tras descender a sus niveles más bajos en un año.

Los papeles chinos cerraron con una ganancia de 0,3%.

También hay señales de que el crecimiento económico y de las ganancias corporativas en Estados Unidos, que había sido impulsado en parte por exenciones tributarias, se estaría desvaneciendo.

"En esta corrección hemos tenido días 'buenos' y 'malos'", afirmó Andrew Milligan, estratega de Aberdeen Standard Investments. "Hace poco los mercados estaban exultantes por el anuncio de China de estímulos (...) y después vimos reportes de ganancias que los inversores consideraron mediocres".

"Pero bajo todo eso hay varios temas que están preocupando a los inversores y ninguno de ellos va a desaparecer en el corto plazo", agregó Milligan.

Esta semana, varios factores han contribuido a golpear a los mercados: algunos reportes débiles de resultados, la situación presupuestaria de Italia, la presión sobre Arabia Saudita por la muerte de un periodista disidente y el temor a que el crecimiento mundial esté perdiendo fuerzas.

Ese último factor se ve en el reciente recorte del FMI de sus perspectivas ante conflictos comerciales y fugas de capital desde mercados emergentes. Los últimos sondeos de PMI para Europa apoyan esa visión: en octubre la expansión del sector privado alemán se frenó a su nivel más flojo en tres años.

También hay señales de que el crecimiento económico y de las ganancias corporativas en Estados Unidos, que había sido impulsado en parte por exenciones tributarias, se estaría desvaneciendo.

Lo pesimista de las perspectivas también presiona al petróleo. El Brent caía hacia los US$75 el barril, a mínimos que tocó por última vez en agosto, por expectativas de una demanda menor y un incremento en el suministro, aun con las sanciones de Estados Unidos contra Irán.