Hong Kong. Las bolsas de Asia cayeron este viernes por cuarta sesión consecutiva, arrastradas por expectativas de una regulación financiera más estricta en vísperas de la reunión del G-20 y por la incertidumbre acerca de la recuperación económica global.

Parte de la debilidad en Asia era atribuible a una toma de beneficios tras un robusto repunte en los activos de riesgo el lunes tras la decisión de China de flexibilizar el yuan.

Sin embargo, las diferencias entre los líderes del Grupo de los 20 antes de una cumbre este fin de semana en Toronto sobre cómo garantizar la recuperación económica provocaron preocupación en los inversores, particularmente cuando los indicadores principales reflejan una desaceleración próxima.

"El cuadro fundamental no ha cambiado significativamente, lo que significaría que la aversión al riesgo persiste en momentos en que terminamos el primer semestre del año", escribió en una nota Gareth Berry, estratega de cambios de UBS en Singapur.

"El sentimiento hacia el riesgo podría continuar inestable pues los inversores podrían preocuparse cada vez más por las perspectivas de crecimiento en Estados Unidos, lo que en su momento podría pesar sobre las condiciones de la demanda de materias primas", agregó Berry.

El índice Nikkei de la bolsa de Tokio lideró los descensos en los mercados asiáticos, con una caída de 1,9%, y cerró por debajo de su promedio de movimiento de 25 días, algo considerado una señal negativa en el corto plazo para las acciones japonesas.

El índice MSCI de acciones asiáticas no japonesas caía 1,15%, arrastrado en su mayor parte por acciones de los sectores tecnológico y de materias primas.

En la semana, el índice permaneció mayormente sin cambios. Contrariando el desempeño de los diferentes sectores en gran parte del año, los segmentos industrial y de materias primas -que incluye a las mineras- se destacaron positivamente, mientras que el tecnológico fue el de mayores pérdidas.

Las monedas se negociaban en rangos ajustados el viernes. El euro operaba a 1,2335 dólares, lejos del mínimo de cuatro años que tocó el 7 de junio a 1,1875 dólares.

Pekín estableció el punto de referencia diario para el yuan en su nivel más alto desde la revaluación de julio del 2005, lo que representa un alza del 0,6% en la semana.

Sin embargo, la reacción del mercado fue limitada, con muchos operadores resignados a la idea de que la apreciación del yuan en el mercado al contado será lenta.

El petróleo y el cobre descendían ligeramente por preocupaciones acerca de la perspectiva de crecimiento económico, mientras que el oro al contado también perdía terreno al disminuir las compras disparadas por la debilidad en los mercados bursátiles.