Brasilia. El gobierno de Brasil dio a conocer este miércoles un impuesto a los derivados cambiarios, que puede llegar a ser muy alto y que apunta a frenar el fortalecimiento del real que ha afectado a las exportaciones y a la competitividad de las industrias del país.

El real brasileño abrió la sesión con una desvalorización de casi un 2% tras la noticia, cotizando a 1,567 unidades por dólar luego de cerrar a 1,5378 unidades por dólar este martes, su máximo nivel en 12 años. Pero la moneda redujo esas pérdidas para cotizar en 1,5660 por dólar a media mañana.

"Vamos a hacer menos rentable la especulación con todas estas medidas. Estamos en medio de una guerra de divisas. Imaginen si no se hubieran tomado estas medidas, el dólar estaría aún más bajo", dijo el ministro de Hacienda, Guido Mantega, en rueda de prensa horas después del anuncio.

Si este impuesto no tiene el efecto deseado, agregó, el Gobierno estaría dispuesto a elevarlo.

La medida de este miércoles aplica un impuesto del 1% sobre las operaciones con derivados cambiarios que resulten de una apuesta neta a que el real se apreciará, mientras que permite que ese tributo suba hasta un 25% en el futuro.

Mantega aclaró rápidamente que las operaciones de cobertura cambiaria defensivas no serán afectadas por la medida.

Los inversores usan con frecuencia derivados, como futuros y forwards, para apostar por el real, lo que significa que los impuestos que bajan la rentabilidad de esos instrumentos reducen el atractivo de la moneda brasileña.

Sin embargo, los analistas creen que la medida tendrá un bajo impacto a largo plazo mientras la tasa de interés referencial, Selic, se mantenga por sobre un 12%, la más alta entre las grandes economías.

"El problema no se va a ir con un pequeño impuesto a los derivados. Podría ayudar en el margen, pero no va a resolver el problema", dijo David Rees, economista de mercados emergentes de Capital Economics en Londres.

"En el mediano a largo plazo, ellos necesitan lograr que las tasas de interés reales bajen y eso va a tomar mucho más tiempo y requiere de reformas estructurales", agregó.

Y con Estados Unidos al borde del default en medio de un estancamiento en las negociaciones políticas para elevar el techo de su deuda y una crisis de deuda soberana en curso en la zona euro, Brasil se ve aún mejor a los ojos de los inversores, han advertido los analistas.

Muchos economistas creían que el Gobierno de Dilma Rousseff no permitiría que el real se fortaleciera hasta romper el piso psicológico de las 1,55 unidades por dólar.

El nuevo impuesto podría ser un esfuerzo de Brasil para defender ese nivel, afirmó Pedro Tuesta, economista para Latinoamérica de 4Cast, en Washington D.C.

"Estaba en el piso sólo el viernes, hace no tanto tiempo. Yo apuesto por ese piso", comentó.

Inflación. Con un real que alcanza niveles máximos frente al dólar en 12 años esta semana, el gobierno ha aumentado sus esfuerzos por frenar su valorización.

Mantega, por ejemplo, advirtió a los mercados el lunes que "siempre estamos listos para tomar medidas que frenen las ganancias excesivas de la moneda brasileña", y el miércoles reiteró que el Gobierno está listo para adoptar nuevas medidas en caso de que fuera necesario.

Sin embargo, ante la alta tasa de interés de Brasil, el real subió incluso más el martes, desestimando el último intento de Mantega de frenar su valorización por medio de declaraciones.

Brasil ha tomado una serie de medidas el último año para tratar de contener el fortalecimiento del real, desde la subasta de swaps cambiarios reversos a elevar el encaje bancario sobre posiciones de los bancos en moneda extranjera.

Pero el Banco Central de Brasil ha subido la tasa de interés referencial, Selic, cinco veces este año para tratar de contener la inflación.

Los analistas prevén al menos un alza adicional de la tasa Selic este año desde el actual nivel del 12,50%.

Mientras Brasil goza del grado de inversión por parte de las tres principales agencias mundiales de calificación de crédito y mantiene una alta tasa de interés, los inversores extranjeros toman prestado dinero barato en el exterior para buscar altos retornos en Brasil, lo que ha alimentado al fortalecimiento del real.

El avance del real ha perjudicado a los exportadores al encarecer sus productos en el extranjero, lo que ha provocado iracundas quejas de líderes empresariales, quienes afirman que la apreciación continua de la moneda local amenaza su capacidad para crear empleos.

Para complicar aún más las cosas a Rousseff, la inflación se aceleró a un 6,75 por ciento en los 12 meses hasta mediados de julio, por sobre el techo del rango de la meta del Gobierno, que es de un 4,5 por ciento con una tolerancia de más o menos dos puntos porcentuales.