Sao Paulo.  La presidenta electa de Brasil, Dilma Rousseff, no mantendrá a Henrique Meirelles como presidente del Banco Central, dijo este lunes una fuente a Reuters, en una medida que podría anticipar un mayor énfasis en la reducción de la alta tasa de interés del país.

Aún no se había tomado una decisión respecto a quién reemplazaría a Meirelles en el cargo, dijo la fuente cercana al próximo gobierno. Un portavoz del Banco Central declinó realizar comentarios.

Meirelles dijo tarde este lunes que quería permanecer en su puesto hasta que finalice el mandato del presidente Luiz Inácio Lula da Silva el 1 de enero, pero no llegó a decir que renunciaría a partir de entonces.

Tampoco detalló cuando se reuniría con Rousseff para discutir el tema.

"Lo anunciaremos a su debido tiempo", aseguró a periodistas en Sao Paulo tras participar en una ceremonia de entrega de premios.

Meirelles ha estado en el cargo desde el 2003 y era visto ampliamente por los inversores como una garantía de que la inflación se mantendrá bajo control.

Su salida después de que Rousseff asuma su mandato el 1 de enero podría abrir las puertas a una política monetaria más laxa que podría ayudar a reducir la tasa de interés de Brasil, una de las más altas del mundo.

Sin embargo, la fuente dijo que Rousseff respetará la autonomía de facto del Banco Central y que también se concentrará en una política monetaria "responsable".

Desde que ganó las elecciones en segunda ronda el 31 de octubre, Rousseff ha caminado una delicada línea entre llevar a su futuro gobierno sus propios asesores financieros de confianza, mientras trata de garantizar a los mercados que continuará ampliamente con las políticas fiscales conservadoras del actual presidente, Luiz Inácio Lula da Silva.

El ministro de Hacienda, Guido Mantega, permanecerá en su puesto el próximo año como señal de continuidad, dijo una fuente a Reuters la semana pasada.

Meirelles, de 65 años, es el jefe del Banco Central que ha permanecido más cantidad de tiempo en ese cargo, además de ser un favorito de Wall Street. Guió a Brasil a través de dos grandes crisis económicas, mientras mantuvo contenida a la inflación.

Sin embargo, fue criticado por Mantega y otros, que creían que los costos del crédito podrían ser reducidos más rápidamente.

La tasa de interés referencial, Selic, es de un 10,75%, 200 puntos base más que el mínimo histórico de 8,75% de abril.

A diferencia de la Reserva Federal de Estados Unidos y bancos centrales de otros países que tienen una independencia formal y disfrutan de mandatos fijos en sus cargos, el puesto de jefe del Banco Central en Brasil cambia a voluntad del presidente.