Sao Paulo. La presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, comenzó su mandato este lunes con una serie de señales amistosas al mercado, incluyendo nuevos detalles sobre recortes presupuestarios y un informe de prensa que indicó que recurrirá al sector privado para resolver el problema de infraestructura.

Rousseff planea recortes presupuestarios de hasta 25.000 millones de reales (US$15.000 millones), poco más de lo esperado por los inversores, para ayudar a contener un reciente aumento del gasto fiscal, informaron varios diarios brasileños, entre ellos O Estado de S.Paulo.

Los inversores de Wall Street esperan detalles sobre cómo Rousseff, una pragmática izquierdista que asumió su mandato el sábado, implementará medidas de austeridad y qué otras decisiones adoptará para asegurar que la economía de Brasil continúe su impresionante crecimiento.

La primera mujer en gobernar a Brasil pasó la mayor parte de este domingo en reuniones privadas con dignatarios extranjeros que viajaron para saludarla a ella y a su enormemente popular predecesor, Luiz Inácio Lula da Silva, cuya mezcla de políticas fiscales estables y programas de bienestar social Rousseff ha prometido emular.

Se espera que la presidenta y sus principales asesores pasen este lunes concentrados principalmente en temas económicos.

La ministra de Planificación, Presupuesto y Gestión, Miriam Belchior, tiene previsto conversar con la prensa y el presidente del Banco Central, Alexandre Tombini, también podría entregar su visión sobre la acelerada inflación cuando jure en su nuevo cargo.

Otro de los grandes desafíos para Brasil será cómo expandir su infraestructura para acompañar una economía que debería enfriarse en el 2011, pero que aún se espera que crezca entre un 4% y un 5%, más que gran parte de los demás países.

Rousseff recurrirá a compañías privadas para que construyan una nueva terminal en el principal aeropuerto internacional de Sao Paulo, informó este lunes el periódico local Folha de S.Paulo.

Esa decisión podría augurar una dependencia mayor a la esperada en el capital privado para resolver problemas de infraestructura.

Los aeropuertos de Brasil son administrados actualmente por la agencia estatal Infraero, que no ha logrado mantener el ritmo de una creciente demanda de viajes aéreos en la medida en que millones de brasileños ingresan a la clase media y el país se prepara para organizar el Mundial de Fútbol 2014 y los Juegos Olímpicos 2016.

La presidenta también planea realizar una oferta pública inicial de acciones (OPI) de Infraero, informó el diario Folha, citando a asesores no identificados.

Ambas decisiones sorprenden, pues Rousseff criticó reiteradamente los planes de privatización de gobiernos anteriores durante su campaña presidencial.

Banco Central. Otros desafíos que enfrentará Rousseff incluyen el tipo de cambio sobrevalorado, que está perjudicando al sector manufacturero del país.

Fuentes cercanas a su gobierno dijeron a Reuters la semana pasada que la presidenta planea medidas agresivas, incluyendo aumentos selectivos de aranceles y exenciones impositivas para ayudar a la industria local.

La inflación también se ha acelerado en meses recientes, principalmente debido al alza en los precios de los alimentos, pero también por un aumento del gasto en un año electoral que probablemente hizo que Brasil no alcanzara su principal meta fiscal del 2010.

La inflación anual avanza al 5,79%, bastante por encima del centro de meta del gobierno de un 4,5% anual, más o menos dos puntos porcentuales.

Se espera que Tombini, el nuevo jefe del Banco Central, suba la tasa de interés desde el 10,75% actual en su primera reunión de política monetaria este mes.

Los inversionistas están ansiosos por escuchar sus declaraciones del lunes para detectar si el nuevo presidente del Banco Central, un veterano ampliamente respetado en la institución, será capaz de resistir las presiones políticas de algunos funcionarios del Gobierno de Rousseff que consideran que las tasas de interés ya están demasiado altas.