Brasilia. La deuda pública de Brasil podría caer significativamente durante el Gobierno de la presidenta electa Dilma Rousseff, dijo este jueves el ministro de Planificación, Presupuesto y Gestión, Paulo Bernardo.

El nuevo Gobierno que asumirá el 1 de enero podría tratar de controlar el gasto en el 2011, agregó.

La deuda pública de Brasil podría bajar al 30% del Producto Interno Bruto (PIB) en los próximos cuatro años, dijo Bernardo al canal de televisión Radiobras.

Rousseff había dicho que pretende reducir la deuda pública neta a alrededor de un 38% del PIB, desde un 41% actual, en un intento por bajar la tasa de interés real.

Los comentarios tienen lugar en momentos en que los inversores buscan garantías de que Rousseff contendrá el gasto cuando asuma su mandato en enero, para mejorar las cuentas fiscales, que se deterioraron rápidamente en el 2010.

Aunque este año no se planearon medidas de austeridad, Bernardo dijo que el Gobierno podría tomar iniciativas consideradas impopulares, si fuera necesario, para entregarle un presupuesto sólido a Rousseff.

"Estamos trabajando para aprobar el presupuesto 2011", dijo Bernardo. "Al mismo tiempo, estamos trabajando con el Congreso Nacional para impedir que aprueben proyectos que resulten en un aumento del gasto", agregó.

Bernardo afirmó que aún no se ha tomado una decisión sobre incrementos del salario mínimo para el próximo año, que se ha convertido en un punto central en el debate fiscal para el próximo Gobierno luego de que Rousseff dijo que está estudiando formas de aumentarlo.