Brasilia. Brasil debería registrar un alza en sus exportaciones hasta un máximo histórico el próximo año, pero tiene que resolver problemas internos para mejorar su balanza comercial y no culpar a la guerra mundial de divisas, dijo este martes su secretario de Comercio.

El crecimiento previsto en los envíos al exterior de un 12% a US$220.000 millones debiera ayudar a evitar una contracción en el superávit comercial, que se redujo en casi un tercio desde el 2009, dijo el secretario de Comercio, Welber Barral, en rueda de prensa.

La sólida demanda de Asia, donde Brasil envía gran parte de su mineral de hierro, soya y otras materias primas, será uno de los principales motores del incremento exportador del próximo año.

"La política de diversificar nuestros destinos de exportación debería seguir trayendo ganancias", dijo Barral, en referencia al énfasis del Gobierno de los últimos años en abrir mercados no tradicionales en Asia, Africa y Oriente Medio.

Si la demanda de Argentina continúa tan fuerte como este año, el vecino del sur podría convertirse en un mercado exportador más grande que Estados Unidos en el 2011, auguró Barral.

Las ventas de Brasil al exterior se han recuperado casi completamente desde la crisis financiera global del 2008/09, al crecer un 35% a US$193.000 millones en lo que va del año hasta el 19 de diciembre.

Pero las importaciones han saltado incluso más, lo que implica que el superávit del 2010 caerá un 30% respecto al año pasado, a cerca de US$16.000 millones.

La fortaleza del real ha ayudado al incremento de las importaciones, elevando los temores entre los líderes industriales a que Brasil pierda competitividad a nivel mundial.

Aunque esto podría empezar a cambiar. Las medidas gubernamentales para frenar las importaciones y un enfriamiento de la economía doméstica debieran ayudar a mantener el superávit comercial en los actuales niveles, dijo Barral.

Este martes, el gobierno extendió unos beneficios tributarios a los exportadores que usan insumos locales y no sólo importados, la última de una serie de medidas de la campaña "Compre Brasil" lanzada en el 2007.

Brasil ha tenido que luchar también en el frente de lo que el ministro de Hacienda, Guido Mantega, ha denominado "guerra internacional de divisas", triplicando un impuesto a la inversión externa en bonos locales a un 6 por ciento en octubre y comprando regularmente dólares en el mercado cambiario.

Pero Barral advirtió respecto de sólo acusar a otros países del empeoramiento de la balanza comercial del país y de recurrir al proteccionismo como solución.

"El problema cambiario es tan importante, porque hemos sido incapaces de mejorar nuestra competitividad. Muchos de los desafíos son creados por nosotros mismos", admitió Barral, en referencia a la excesiva burocracia, la inadecuada infraestructura y un sistema tributario que penaliza a las exportaciones con valor agregado.

"El próximo desafío colectivo es (impulsar la) competitividad", dijo Barral al ser consultado sobre las tareas que debe abordar la presidenta electa Dilma Rousseff, que asume el 1 de enero.