Madrid. Las cajas de ahorros españolas están luchando por captar capital privado ante la fecha límite del lunes marcada por el Banco de España, a fin de detallar sus planes de inyección de liquidez para elevar sus niveles de capital principal a las cifras exigidas por la nueva ley.

Hasta el momento, los únicos inversores privados que han manifestado abiertamente en público su intención de destinar fondos a las cajas de ahorros han sido los fondos soberanos de Qatar y Abu Dabi. También el banco central de Noruega dijo el sábado que evalúa invertir en la pequeña banca española.

El gobierno español, luchando por evitar convertirse en la mayor economía de la zona euro que necesita un rescate internacional, pidió a las cajas de ahorro que eleven sus reservas de capital para eliminar la incertidumbre sobre la estabilidad del sistema financiero.

Madrid solicitó a las cajas que incrementen sus niveles de capital hasta 10%, cifra que baja al 8 por ciento si cumplen varios requisitos, como la presencia de inversores privados en su accionariado o la salida a bolsa. Si no, deberán pedir que el Estado entre en su capital.

Muchos fondos de inversión privados estadounidenses han llevado a cabo valoraciones de las cajas de ahorro.

"Hay mucho interés en las cajas, particularmente de fondos de inversión, y ellos han hecho su trabajo. Pero no van a pagar cualquier precio", dijo una fuente financiera cercana al tema.

Los inversores están al tanto de la cantidad de activos inmobiliarios y suelo que pesa en el balance de las cajas tras una década de boom inmobiliario que colapsó hace tres años.

"El movimiento lógico desde el punto de vista de un inversor es, si te preocupa lo que hay en el balance y el comportamiento futuro, pedir una rebaja en el precio", afirmó Francisco Uría, socio de KPMG en España.

El conflicto del precio no es fácil de resolver, declaró Uría, pese a la flexibilidad de las cajas dado que no tienen ni dueños ni accionistas. "La situación real es que nadie quiere vender en malas condiciones", aseveró.

La federación de las cajas españolas, CECA, realizó giras por Oriente Medio y Asia en busca de promesas de inversores privados como los acaudalados fondos soberanos.

El director ejecutivo de CECA, Jorge Gil, dijo en Kuwait durante un encuentro con inversores que estaba "tremendamente confiado" en que los bancos creados a partir de las cajas de ahorro lograrían ofertas de inversión concretas, pero desde entonces pocas han llegado.

Qatar prometió 300 millones de euros (US$422 millones) de inversión para las cajas de ahorro en febrero y Abu Dabi ha dicho que invertiría 150 millones de euros (US$211 millones) en una caja que no mencionó. Noruega no ha dado cifras sobre la cantidad que podría invertir.

Todo esto parece una gota en el océano de 15.000 millones de euros (US$21.123 millones) de necesidades de capital para el sector de las cajas, según las cifras del Banco de España.

La agencia de calificación crediticia Moody's estima que las necesidades podrían elevarse a 50.000 millones de euros (US$70.000 millones) si se incluyen las cifras de pérdidas estimadas para la cartera inmobiliaria.

El último recurso para las entidades si no logran captar capital mediante inversiones privadas o salida a bolsa es pedir una inyección de capital del estatal Fondo de Restauración Ordenada Bancaria (FROB), que comprará acciones de las entidades que piden ayuda fiscal.

El FROB puede mantener la inversión hasta cinco años, con una opción para las cajas de recomprar las acciones en los dos primeros años si el gobierno logra beneficios de la operación.

La ayuda estatal será temporal, afirmó el gobierno, y no tendrá impacto en el déficit, contra el que España lucha para poder cumplir con los límites marcados por la Unión Europea.

España debe decidir cómo valorar las acciones de las cajas de ahorro. Evolution Securities dice que no debería hacerlo a un precio superior a 0,7 veces su valor en libros.

"Aceptando valoraciones cercanas al valor en libros no sólo tendría justificación fundamental", afirma el analista de Evolution Securities Arturo de Frias.

"También pondría en riesgo algo de la credibilidad ganada con las recientes reformas estructurales", indicó.