Pekín.- China reiteró el viernes su compromiso con el comercio global, horas después de que Washington aplicó nuevos aranceles a las importaciones de aliados clave y un día antes de que el secretario de Comercio estadounidense, Wilbur Ross, sostenga negociaciones en Pekín con el objetivo de evitar una guerra comercial.

Si bien muchas naciones comparten la frustración de Estados Unidos por las prácticas comerciales y económicas de China, críticos de la política llevada adelante por el Gobierno del presidente Donald Trump dicen que Washington se arriesga a alienar a la Unión Europea, México y Canadá por su decisión de imponerles aranceles del 25% al acero y 10% al aluminio.

"Todos los países, especialmente las grandes economías, deberían oponerse con determinación a todas las formas proteccionismo al comercio y la inversión", dijo la portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores chino, Hua Chunying, en una rueda de prensa, cuando fue consultada por la medida estadounidense.

Las conversaciones sobre comercio de este fin de semana se producirán en momentos en que Washington está involucrado en frágiles charlas que podrían llevar a una cumbre histórica entre Trump y el líder norcoreano, Kim Jong Un, cuyo principal aliado diplomático es Pekín.

Se espera que Ross, quien fue precedido en Pekín esta semana por más de 50 funcionarios estadounidenses, presione a China para que se comprometa a comprar más productos agrícolas, del sector energético y de otra índole de Estados Unidos a fin de reducir el enorme déficit comercial de US$375.000 millones entre las dos naciones.

Una fuente cercana a la postura de Washington dijo que el Gobierno buscaba que Ross mantuviera abiertos los canales de diálogo.

Ross "viajará para contener la situación", dijo la fuente, que declinó ser identificada por lo delicado del asunto.

Lo que parecía una tregua entre Pekín y Washington se desbarrancó esta semana cuando la Casa Blanca dijo que cumpliría con su amenaza de aplicar aranceles por un valor de US$50.000 millones en importaciones chinas, además de restricciones sobre las inversiones chinas en Estados Unidos y controles más duros a las exportaciones.