Ciudad de México. - La industria siderúrgica tiene listo un plan para minimizar el daño, estimado en US$2 mil millones, que podría generar la decisión del presidente Donald Trump de gravar con un arancel de 25% al acero mexicano.

Máximo Vedoya, presidente de la Cámara Nacional de la Industria del Hierro y del Acero (Canacero), en entrevista con Excélsior, indicó que la estrategia consistirá en asumir una parte del costo del gravamen a fin de mantener precios competitivos para los compradores estadunidenses, aumentar el comercio con países con los que se tienen tratados de libre comercio, atender mercados poco explorados como los centroamericanos y los europeos además de concentrarse en ganar mercado interno.

"Cada una de las empresas definirá su plan concreto de acción pero definitivamente existen vías suficientes para minimizar el impacto de esta medida comercial”.

Consideró que una de las más relevantes es mirar hacia destinos diferentes a Estados Unidos “sobre todo si se considera que hay mercados en Latinoamérica que la industria tenía olvidados como los de Centroamérica, la Región Andina y Europa que son grandes importadores de productos de acero”.

Además destacó que el consumo de este metal en México también representa una oportunidad ya que éste es atendido en gran medida por las importaciones.

En 2017 el consumo del acero cerró en 30,8 millones de toneladas, en tanto que las importaciones totalizaron en 14,7 millones, mientras que las exportaciones se ubicaron en 5,1 millones de toneladas, considerando una producción de 19,9 millones.

Refirió que la previsión del organismo que preside es que el consumo del acero en el país crezca al menos 3,5% este año, lo que representa una oportunidad para lograr que el impacto de la medida impuesta por administración de Trump sea menor.

Sin duda tenemos que buscar canales que nos permitan atender en mayor medida el consumo interno pues la capacidad instalada de la industria se calcula en 295 millones de toneladas, cifra similar al consumo anual, pero la utilización de la misma apenas llega a 68%”.

Durante la charla, el también CEO global de la empresa Ternium, explicó que la crisis de sobrecapacidad de acero es un fenómeno mundial que fue provocado por las exportaciones desleales de China, pero señaló que el mejor camino para combatirlo es regional, usando todos los mecanismos de coordinación legales posibles y no cada uno por separado como pretende Estados Unidos.

Inversiones, firmes. No hay ninguna empresa siderúrgica que esté repensando sus inversiones a causa del impuesto que Donald Trump impuso al acero mexicano”, destacó el líder empresarial.

Refirió que éstas, estimadas en 2 mil millones de dólares para el transcurso de los siguientes dos años, se sumarán a los US$7,5 mil millones que se han invertido en los últimos seis años en ampliar y modernizar la planta productiva.

Sin duda, los empresarios del sector estamos preocupados porque esta medida estadunidense impuesta bajo la sección 232 generará distorsiones en el mercado, pero también estamos comprometidos con el crecimiento del país y nuestra forma de impulsarlo es a través de nuestras inversiones y la generación de nuevos empleos.”

Apuntó que para 2019, las proyecciones indican que el crecimiento del consumo de acero en el país continuará, lo que hace que las inversiones estén afianzadas, aunque reconoció que éste será en menor proporción que el que se registre este año.

El consumo del acero se mueve de acuerdo al desempeño de la economía mundial, y aunque todas las regiones están creciendo, la guerra comercial que ha iniciado Estados Unidos puede tener repercusiones que incidan en su ascenso”.

El mayor riesgo. El principal efecto que generará el gravamen que Estados Unidos impuso contra las importaciones de acero de todo el mundo, porque no es exclusivo a México, es que la competencia desleal en el país puede agravarse.

Lo que Estados Unidos hizo con esta medida fue no sólo atacar a países que no cumplen con las reglas de comercio leal, sino que atacó a todo el mundo, incluyendo a México y Canadá que no debieron haber estado nunca involucrados, lo que generará grandes distorsiones globales”, apuntó el dirigente. 

En este sentido, consideró que el mercado mexicano corre un gran riesgo.

Explicó que Estados Unidos, hasta el año pasado importó casi 30 millones de toneladas de acero, esas importaciones, algunas de países que no siguen las reglas de comercio internacional, buscarán otros mercados, esto significa que esas exportaciones desleales podrían tratar de llegar a México.

Ésa es la mayor afectación que nosotros podríamos ver en México pues las importaciones de Estados Unidos eran de casi 30 millones de toneladas al año, las cuales representan el consumo de México, que es de casi 30 millones de toneladas anuales, con lo que el daño que podrían hacer
es importante”.

Para evitarlo consideró positiva la ampliación e implementación de la medida de salvaguarda que busca mitigar la avalancha de importaciones desleales de productos de acero procedentes de países sin tratado comercial que buscarán colocarse en nuestro país ante el cierre del mercado de Estados Unidos, sin embargo, dijo que autoridades y empresas deben estar vigilantes para lograr mitigar este costo secundario.