La Habana. Los acreedores de Cuba esperan que el país esté ahora en mejores condiciones financieras para saldar sus deudas, tras superar intacta la segunda temporada de huracanes consecutiva.

Fuentes diplomáticas y empresarias dijeron esta semana que el gobierno cubano podría tener una reserva de efectivo para enfrentar los daños de los huracanes y podría usar al menos parte de ese dinero para reducir sus deudas o reabrir cuentas bancarias congeladas.

"Hemos estado acumulando reservas desde el 2009. Los huracanes pudieron habernos costado miles de millones de dólares este año", dijo un economista local.

Pese a la activa temporada de huracanes en el Atlántico, Cuba fue apenas rozada este año por tres tormentas que causaron pocos daños.

La temporada de huracanes en el Atlántico se extiende oficialmente desde junio a noviembre y no hay tormentas pronosticadas para lo que queda del mes.

"El presidente Raúl Castro es un militar. Estoy seguro ha estado guardando el dinero que puede preparándose para lo peor", dijo un diplomático.

"Así que quizás ahora esté respirando un poco más aliviado y vaya a pagarle a algunas de nuestras compañías a las que les deben dinero. Por lo menos la situación no empeorará", añadió.

La economía cubana recibió un duro golpe en el 2008, cuando dos devastadores huracanes atravesaron la isla causando pérdidas por US$10.000 millones, según el gobierno. Los destrozos se sumaron a los efectos negativos de la crisis financiera global.

Los huracanes, combinados con la mala planificación y la ineficiencia en el sistema cubano, dejaron al país sin suficiente efectivo para pagar sus deudas y pocos lugares donde buscar ayuda.

Cuba es sometida a un estricto embargo comercial de Estados Unidos y está excluida de la mayoría de los organismos internacionales que podrían brindarle ayuda en caso de emergencia. Sumado a eso, muchos acreedores están cansados de reprogramar repetidamente la deuda.

Deudas pendiente, cuentas congeladas. Muchas de las deudas con Gobiernos y compañías fueron reestructuradas o no se pagaron, las cuentas bancarias de las empresas extranjeras fueron congeladas, los dividendos adeudados a los socios en las empresas mixtas fueron pospuestos y las importaciones se redujeron drásticamente en el 2009.

Diplomáticos occidentales y empresarios dijeron que Cuba ha ido desbloqueando gradualmente los fondos, pero al mismo tiempo sigue rezagada en los pagos de la deuda externa y los dividendos a los socios de las empresas mixtas que operan en el país.

Según las últimas cifras oficiales disponibles, la deuda externa de Cuba ascendía a US$17.800 millones en el 2007. Muchos analistas creen que ahora supera los US$20.000 millones, o cerca de un 50% del Producto Interno Bruto y un 25% más que los ingresos anuales por las exportaciones.

Desde que reemplazó formalmente en la presidencia a su hermano Fidel Castro en febrero del 2008, Raúl Castro ha insistido en la necesidad de poner en orden la economía y pagar sus cuentas.

Los crecientes pagos por el servicio de deuda es uno de los principales motivos por los que Castro está reestructurando la economía cubana, según fuentes del gobierno.

Un paquete de reformas económicas que serán discutidas el próximo año en un congreso del gobernante Partido Comunista incluye drásticos recortes presupuestarios, despidos y la eliminación de la mayoría de los subsidios del Estado.

Según una hoja de ruta divulgada por Castro hace unas semanas, el Gobierno dará más autonomía a las compañías estatales y concederá mayor apertura a las pequeñas empresas privadas y a la inversión extranjera.

También ofrecerá mayor autonomía a las cooperativas y otras formas "no estatales" de administrar empresas.

"Trabajar con el máximo rigor para aumentar la credibilidad del país en sus relaciones económicas internacionales, mediante el estricto cumplimiento de los compromisos contraídos", dijo un documento con propuestas para el congreso del Partido Comunista que será debatido en todo el país.

El folleto de 32 páginas subraya la necesidad de aumentar las exportaciones y reducir las importaciones.

Según versiones locales, Castro ha creado una comisión para atender los problemas de la deuda exterior de Cuba.

"Dinamizar el proceso de reordenamiento de la deuda externa con vencimientos en el corto, mediano y largo plazo, que afecta el funcionamiento de la economía nacional (...) y concluir en el plazo más breve posible estos procesos", dice el documento.

Por eso, según varios diplomáticos, Cuba debería comenzar por volver a la mesa de negociaciones con el Club de París de las naciones acreedoras. Las negociaciones fueron interrumpidas en el 2001.