Atenas. El primer ministro griego, Alexis Tsipras, recibió el sábado el apoyo de los legisladores a dolorosas reformas, pero no estaba claro si esto sería suficiente para asegurar un rescate de Alemania y otros ministros de la zona euro que se reunirán más tarde en Bruselas.

En una sesión durante la noche, Tsipras tuvo que depender de votos de la derecha opositora después de que algunos de sus aliados izquierdistas rechazaron recortes del gasto, aumentos de impuestos y otras medidas propuestas con el objetivo de desbloquear 54.000 millones de euros en un crédito a tres años.

Tsipras también buscó evitar que Grecia caiga en una bancarrota que pueda forzar al país a dejar la zona euro.

Pero Alemania, el mayor acreedor en dos rescates previos por un total de 240.000 millones de euros (265.000 millones de dólares), es profundamente escéptico después de cinco meses de frustradas negociaciones.

Fuentes de la zona euro dijeron que no había certeza de que los 19 ministros de Finanzas del Eurogrupo acuerden abrir negociaciones en una reunión de emergencia prevista para las 1300 GMT.

"Las elevadas cifras de financiamiento necesarias para los próximos tres años podrían ser demasiado altas y demasiado precipitadas", dijo una fuente. Agregó que expertos de la UE y el Fondo Monetario Internacional (FMI) estimaron las necesidades de Grecia en 82.000 millones de euros, que provendrían del FMI y otras fuentes de la UE.

Un portavoz del ministro de Finanzas alemán, Wolfgang Schaeuble, declinó comentar el reporte de un periódico que indicaba que él consideraba inadecuadas las propuestas de Tsipras y se opondría a más conversaciones. Agregó que el resultado del diálogo del sábado estaba "completamente abierto".

Schaeuble, al igual que el ministro de Finanzas francés, Michel Sapin, llegó más de dos horas antes del inicio, al igual que el nuevo ministro de Finanzas griego, Euclides Tsakalotos. La titular del FMI, Christine Lagarde, dijo al llegar: "Pienso que estamos aquí para lograr muchos progresos".

La canciller alemana, Angela Merkel, ha dejado claro que no quiere una salida de Grecia de la zona euro que pueda afectar la economía europea y minar una supuestamente unión irreversible. Sin embargo, enfrenta una fuerte oposición entre sus aliados conservadores.

Una evaluación positiva de las propuestas griegas hecha por la Comisión Europea y el FMI a última hora del viernes, junto con comentarios optimistas de Francia -el principal aliado de Atenas en la zona euro-, han elevado las expectativas de que el Eurogrupo dé luz verde a nuevas negociaciones de ayuda.

Con los bancos griegos cerrados y completamente dependientes de una línea de crédito del Banco Central Europeo (BCE), las medidas fueron vistas como la última oportunidad de evitar el colapso financiero.

La Comisión Europea, el BCE y el FMI dijeron a los gobiernos de la zona euro, después de revisar las propuestas de Tsipras, que había bases suficientes para comenzar a negociar préstamos del Mecanismo Europeo de Estabilidad (MEDE).

Pero en una señal ominosa para la estabilidad del gobierno, 10 miembros del partido gobernante se abstuvieron o votaron en contra de las medidas y otros siete estuvieron ausentes, dejando a Tsipras con menos de las 151 bancas necesarias para contar con una mayoría propia.

Figuras relevantes en su partido Syriza señalaron antes de la votación que no apoyarían la combinación de aumentos de impuestos y recortes del gasto propuestos por Tsipras, luego del rechazo de medidas de austeridad similares por parte de los votantes en el referendo del domingo pasado.