Ottawa. El futuro del Tratado de Libre Comercio para América del Norte (TLCAN)  podría decidirse a principios del próximo año cuando los negociadores de Estados Unidos, Canadá y México se reúnan a fines de enero para una sexta ronda de conversaciones sobre el acuerdo tripartita, dijo un funcionario canadiense involucrado en la creación del TLCAN.

Colin Robertson, diplomático canadiense retirado que también ayudó a negociar el Tratado de Libre Comercio (TLC) Canadá-Estados Unidos previo al TLCAN a fines de los ochenta, considera que si no se logran avances significativos a principios del próximo año en Montreal, Canadá, en los temas más polémicos, el TLCAN podría terminar y el TLC, su predecesor, podría entrar en vigor de nuevo.

La quinta ronda de negociaciones, concluidas en la Ciudad de México, no generaron avances en áreas tan importantes como las reglas de origen de la industria automotriz y condujeron a la pregunta de si "los estadounidenses tienen una actitud seria o si están buscando una excusa para salirse", dijo Robertson en una entrevista con Xinhua.

Al término de las conversaciones de esta semana en México, el representante comercial de Estados Unidos, Robert Lighthizer dijo en una declaración que los negociadores estadounidenses "no han visto ninguna evidencia de que Canadá o México estén dispuestos a involucrarse seriamente en en relación con disposiciones que conducirían a un acuerdo reequilibrado" y señaló que "sin un nuevo equilibrio no llegaremos a ningún resultado satisfactorio".

La ministra de Relaciones Exteriores de Canadá, Chrystia Freeland, dijo a los reporteros que Canadá "no puede simplemente aceptar" algunas "propuestas extremas" de Estados Unidos.

"Nuestro enfoque es esperar lo mejor y prepararnos para lo peor y, ciertamente, Canadá está preparada para cualquier eventualidad", dijo.

México, Canadá y Estados Unidos han estado renegociando el TLCAN desde agosto a petición del presidente estadounidense Donald Trump, quien afirma que el acuerdo, de 23 años de antigüedad, ha perjudicado a su país por lo que amenazó con retirarse del pacto.

La administración Trump quiere elevar el umbral mínimo para los autos de 62,5 a 85% de contenido de América del Norte y quiere que la mitad del contenido de los vehículos provenga de Estados Unidos.

Canadá, México y todos los fabricantes de autos y sindicatos automotrices de América del Norte, se oponen a las dos propuestas.

Los estadounidenses también quieren eliminar el mecanismo de solución de disputas del TLCAN, lo cual tiene implicaciones para Canadá en relación con su actual conflicto con Washington por las exportaciones de madera blanca canadiense a Estados Unidos y la disputa Boeing-Bombardier que afecta al sector aeroespacial de los dos países.

Además, Estados Unidos desea una cláusula de suspensión de cinco años incluida en el TLCAN con la que el pacto comercial podría terminar si las tres naciones no renuevan el acuerdo revisado luego de cinco años.

Robertson dijo que esta cláusula podría desalentar la inversión de las empresas que normalmente buscan plazos de 15 a 25 años para obtener algunos rendimientos.

La participación de Canadá en la Asociación Transpacífico, un acuerdo comercial con la Unión Europea (UE), y el próximo viaje a China del primer ministro Justin Trudeau para conversaciones exploratorias sobre un acuerdo comercial, podrían "transmitir una señal a Estados Unidos en el sentido de que Canadá tiene otras opciones" en acuerdos comerciales, dijo Robertson.

Si el TLCAN termina y la Casa Blanca de Trump rechaza el TLC Canadá-Estados Unidos, los dos países podrían volver a la situación de nación más favorecida.

Robertson señaló que con ese acuerdo comercial básico "se aplicarían aranceles a la mayor parte de las cosas que Canadá vende a Estados Unidos" y viceversa y esto podría significar que sería más barato para Canadá comprar productos libres de aranceles procedentes de Europa a través del acuerdo de libre comercio que Canadá tiene con la UE.