Washington. El intento de Donald Trump de castigar a China por sus prácticas comerciales podría abrirle la puerta a otros países para ganar participación en el mercado estadounidense, como México y Japón, a los que el presidente republicano también apuntó con su virulenta retórica comercial.

De acuerdo a datos detallados de importación de Estados Unidos, esas naciones se encuentran entre los principales proveedores alternativos de unas 1.300 líneas de productos que recibirán un arancel de 25% si son importadas desde China, por lo que emergen como posibles ganadores gracias a la decisión de Trump.

México ya envía alrededor de US$6.000 millones en televisores de pantalla plana a Estados Unidos, casi el doble que China, mientras que los 3.500 millones de dólares en exportaciones de discos duros de Tailandia a Estados Unidos son casi cuatro veces más que las ventas de China.

Japón, Malasia y Vietnam también son rivales en el mercado de las piezas de impresoras.

TCL Multimedia, el mayor fabricante de televisores de China, dijo que cambiaría parte de su producción a una planta en México, lo que subraya la dificultad de enfocarse en las importaciones en un mundo de compañías multinacionales con varias sedes de producción.

Los cambios no se darán de la noche a la mañana. La lista de cientos de productos que Trump quiere gravar está sujeta a apelación y podría retirarse si, como algunos analistas sospechan, el objetivo es llegar a un acuerdo negociado con China sobre cuestiones comerciales más amplias.

La oficina del Representante de Comercio de Estados Unidos (USTR, por su sigla en inglés) se enfocó deliberadamente en productos que podrían buscarse en otra parte al diseñar su lista de aranceles en China, cuyo objetivo era infligir el máximo dolor a los exportadores chinos y el mínimo a los estadounidenses.

Un algoritmo desarrollado para elegir los productos los clasificó de acuerdo a su impacto en los consumidores locales, y aquellos fácilmente disponibles fuera de China obtuvieron una calificación de menor impacto, dijo un funcionario del USTR a Reuters. "Luego se recopiló una lista seleccionando los productos con el menor impacto para los consumidores", destacó.

El ex representante adjunto de comercio de Estados Unidos Robert Holleyman dijo: "Creo que está diseñado en parte para permitir cambios en las cadenas de suministro a futuro" en lugar de tratar de limitar directamente las importaciones estadounidenses independientemente de la fuente.

Pero Holleyman sostuvo que la imposición de aranceles ha puesto en riesgo a las principales industrias locales, como la agrícola y la aeroespacial. "El Gobierno hizo un análisis cuidadoso al respecto. Intentaron minimizar algunos daños directos a los consumidores estadounidenses".

De acuerdo a los datos del censo en Estados Unidos, pese a algunos artículos de alto perfil como televisores, la lista parece inclinada hacia productos chinos con menor penetración del mercado.

Sin embargo, la empresa de investigación Panjiva señaló que en algunos casos, como los termostatos, China suministra más del 40% de las importaciones estadounidenses y que conseguir alternativas quizás no sea tan sencillo.

Varias docenas de artículos, que incluyen una lista de medicamentos como la epinefrina y vacunas veterinarias, no registraron importaciones en 2017. La cuota de mercado ponderada de aquellos con al menos un dólar de importaciones fue del 7,7%.

Eso puede ser una buena noticia en términos del impacto de las tarifas en los consumidores, pero también muestra la compleja tarea del Gobierno mientras trata de reorganizar una economía global estrechamente integrada.

TCL Multimedia, el mayor fabricante de televisores de China, dijo que cambiaría parte de su producción a una planta en México, lo que subraya la dificultad de enfocarse en las importaciones en un mundo de compañías multinacionales con varias sedes de producción.

Si bien los aranceles pueden suponer un costo para las empresas chinas, es poco probable que su imposición haga que gran parte de la producción se mude a las empresas estadounidenses.

Mientras tanto, las compañías estadounidenses deberán apelar a fuentes alternativas para importaciones incluso más caras, en caso de ser posible, mientras que las industrias que sufran las represalias chinas también se verán afectadas con fuerza.

"Si esta es una estrategia a largo plazo para establecer y mantener los aranceles sobre los insumos chinos para cambiar el déficit comercial con China, entonces es problemático, porque las represalias se mantendrán y eso perjudicará a importantes sectores exportadores", sostuvo Holleyman.