Buenos Aires. El Gobierno de Argentina no descarta analizar el freno a la reducción del impuesto que grava a la exportación de soja, dijo este jueves a Reuters una portavoz del Ministerio de Agroindustria del país, dado el abultado déficit fiscal y tras una reciente turbulencia financiera.

"En el encuentro (reunión) del otro día el tema no se trató, pero en los próximos días se reunirán (funcionarios) y todos los temas están sobre la mesa", afirmó la portavoz sin dar más detalles.

El presidente liberal Mauricio Macri se comprometió con los productores rurales a una baja gradual del impuesto a la soja exportable, como uno de los pilares de su campaña electoral.

Argentina se encuentra en plena negociación con el Fondo Monetario Internacional (FMI) para conseguir un préstamo "stand by" destinado a reforzar las arcas estatales ante la ajustada situación de las finanzas públicas y el encarecimiento del crédito externo por la subida de tasas en Estados Unidos.

Las exportaciones de soja de Argentina, uno de los principales proveedores del grano a nivel mundial, estaban gravadas con un tributo del 30% al inicio de 2018, pero mensualmente se redujo en 0,5 puntos para alcanzar a un 27,5% actual.

Las autoridades decidieron el año pasado postergar el recorte previsto, ya que la merma que significaría para el Tesoro dificultaría el objetivo del Gobierno de reducir el grave déficit fiscal de Argentina.

La medida se debería extender cada mes hasta diciembre de 2019.

Durante su campaña electoral, que lo llevó a la presidencia del país sudamericano en diciembre de 2015, Macri prometió reducir el impuesto a los embarques de soja -el principal cultivo del país- en 5 puntos porcentuales durante cada uno de sus cuatro años de mandato.

Días después de asumir hizo efectiva su promesa inicial y redujo la tasa de 35% a 30%, una medida celebrada por las principales entidades rurales de Argentina, un proveedor mundial clave de la oleaginosa y sus derivados.

Pero los problemas fiscales del país le impidieron cumplir con lo planeado en 2017 y puso en práctica la reducción de 0,5 puntos desde el comienzo de este año.

Las autoridades decidieron el año pasado postergar el recorte previsto, ya que la merma que significaría para el Tesoro dificultaría el objetivo del Gobierno de reducir el grave déficit fiscal de Argentina, en momentos en que la economía no logra despegar con firmeza.

Los productores agropecuarios esperaban la reducción comprometida, ya que rechazan los derechos de exportación.

Si bien se adoptó un enfoque gradual para reducir los impuestos a la exportación de soja, el Gobierno eliminó por completo los gravámenes a la exportación de maíz y trigo.