Buenos Aires. Las restricciones a las importaciones aplicadas por Argentina podrían desatar represalias por parte de sus principales socios comerciales, Brasil, China y la Unión Europea, en momentos en que el país atraviesa un auge de sus ventas externas.

El país sudamericano, que tuvo un alza en sus exportaciones de 25% anual en mayo, respondió a la crisis financiera global limitando la importación de zapatos, frutas frescas y otros bienes que también se producen localmente.

Los frenos, diseñados para proteger puestos de trabajo y aumentar la producción local, incluyen desde retrasos administrativos en las fronteras y en la aduana hasta medidas antidumping en bienes como productos de acero y textiles.

China frenó sus compras de aceite de soja argentino en respuesta a las restricciones.

Quejas separadas de la Unión Europea en la Organización Mundial de Comercio (OMC) y de Brasil, el principal destino para las exportaciones argentinas, instalaron la duda de que la política proteccionista de Argentina podría fracasar.

"Argentina está creando cierta tensión con sus políticas de comercio formales e informales", dijo Dante Sica, experto en comercio y jefe de la consultora Abeceb.com. "Siempre hay riesgos de retaliación".

Frustraciones sobre las medidas argentinas también salpicaron las negociaciones para abrir nuevos mercados para productores del país, incluyendo charlas sobre un acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea, que podría crear la zona de libre comercio más grande del mundo.

Por el momento, las exportaciones de Argentina evolucionan favorablemente.

Sus productores de aceite de soja encontraron nuevos clientes en India, Bangladesh y Perú, y están disfrutando de una buena cosecha. Los exportadores argentinos de granos, autos y bienes de consumo también están encontrando muchos clientes, especialmente en Brasil.

Enrique Mantilla, presidente de la Cámara de Exportadores de Argentina (CERA), dijo a Reuters que las exportaciones del país aumentarán 17% este año respecto del mismo período de 2009.

Señaló que llevará mucho tiempo para que las quejas de Europa sean analizadas por una mediación de la OMC, y que son muy bajas las posibilidades de que otros países tomen las mismas medidas que tomó China contra Argentina.

"Los exportadores están principalmente preocupados por los hechos. Hoy es un problema de importaciones, no exportaciones", dijo sobre las medidas argentinas en las fronteras.

Proteccionismo. El ministro de Economía de Argentina, Amado Boudou, defendió las medidas del gobierno diciendo que "preserva la calidad de vida de los argentinos" y que "Europa tiene subsidios para el campo, y los países que defienden la libertad de comercio también tienen restricciones".

Pero con la economía argentina en firme recuperación, en parte por las fuertes ventas a Brasil, economistas dijeron que es poco probable que otros países continúen aceptando un trato poco justo con sus productos.

"Es difícil de justificar hoy, con el volumen actual de comercio argentino", dijo Sica. "Tal vez el año pasado había menos críticas de otros países, pero hoy hay menos tolerancia a medidas proteccionistas".

El mes pasado, ministros de agricultura de Europa dijeron que los frenos de Argentina a alimentos importados amenazaba con truncar el acuerdo UE y Mercosur, que uniría el bloque europeo con Brasil, Argentina, Paraguay y Uruguay, y que implica comercio valuado en 65.000 millones de euros (82.000 millones de dólares) por año.

Roberto Bouzas, un profesor de economía en la Universidad argentina de San Andrés, dijo que la posición defensiva en materia de comercio del país sería sólo una espina en esas negociaciones, que se reiniciaron en mayo luego de una interrupción de seis años.

"Sin duda lo dificulta. Sin embargo, los obstáculos para un acuerdo exceden en mucho ese problema", indicó Bouzas.

El acuerdo ha enfrentado fuerte oposición de ambientalistas, legisladores y agricultores en Europa, que temen el ingreso de importaciones de alimentos de América del Sur.

Boris Segura, economista senior de RBS Securities para América Latina, dijo que Argentina necesita "jugar a la pelota" y ser claro sobre las restricciones que está imponiendo para evitar perder el acceso a los mercados que son clave para sus exportadores.
"La queja principal de estos socios comerciales es la arbitrariedad de las barreras (argentinas)", dijo Segura.

Las empresas que se dedican a importar bienes a Argentina prefieren también políticas de comercio claras, frente a las cambiantes medidas actuales, dijo Miguel Ponce, de la Cámara de Importadores de Argentina (CIRA).

"Obviamente nosotros estamos porque se vuelva lo antes posible a la política del comercio abierto. Queremos que todo se normalice", dijo Ponce.