La reciente escalada de disputas comerciales entre Argentina y Brasil ha incrementado la preocupación por los posibles daños para el comercio bilateral, que se concentra en un 38% en el sector automovilístico, observan técnicos del BBVA.

Al igual que ocurrió en el pasado, consideran que se requiere de una solución política para el conflicto debido a la importancia del sector afectado en ambos países y al hecho de que la mayor parte del comercio es intraempresa.

Aunque los ministros de Industria de Argentina y Brasil habían acordado en marzo que la ampliación del número de productos que requieren licencias de importación no automáticas por parte de Argentina no conllevaría restricciones sobre las importaciones desde Brasil, las quejas acerca de los retrasos de Argentina en otorgar la autorización para productos (que podrían representar hasta un 28% de las exportaciones brasileñas) han aumentado en las últimas semanas.

Brasil tomó represalias días pasados al incluir vehículos y autopartes en la lista de las importaciones que requieren licencias no automáticas. Aunque en teoría la nueva regulación podría afectar también a las importaciones procedentes de otros países, en la práctica ha sido implementada para golpear las exportaciones argentinas, lo que podría provocar grandes daños al comercio bilateral con Argentina, que se concentra en un 38% en el sector automotor, sostienen.

Entorno favorece adopción de barreras. Según especialistas en comercio exterior del BBVA, el entorno actual de ambos países favorece la adopción de barreras comerciales.

A pesar de la mayor apreciación relativa del real brasileño, el déficit comercial de Argentina con Brasil fue equivalente a UU$4.088 millones de dólares en 2010, más del doble del déficit registrado hace seis años.

El superávit comercial total argentino se ha deteriorado a un ritmo más lento debido a la creciente importancia de la demanda china de soja y al aumento de los precios de las materias primas.

En Brasil, el entorno actual también favorece la adopción de barreras comerciales, ya que el país ha estado tratando, sin éxito, de evitar la apreciación del real y el impacto negativo que tiene en la competitividad de las exportaciones de productos manufacturados.

Argentina tiene una gran dependencia de las exportaciones de automóviles a Brasil, que representan el 80% del total de sus exportaciones de automóviles, mientras que las importaciones desde el socio principal del Mercosur representan el 66% del total de las importaciones del sector automotriz.

En 2010, las exportaciones netas de automóviles de Argentina a Brasil ascendieron a US$ 1.972 millones, pero este superávit fue totalmente contrarrestado por las importaciones netas de autopartes, que ascendieron a US$ 2.009 millones, lo que se debe a que los vehículos que se arman en Argentina utilizan una gran cantidad de piezas brasileñas.

La dependencia de las autopartes de Brasil ha llevado al Gobierno actual a tratar de aumentar el porcentaje de piezas fabricadas localmente requeridas a los exportadores de automóviles, imponiendo al mismo tiempo restricciones informales sobre las importaciones de vehículos de alta gama.