La Paz. La ausencia de servicios básicos en Boliviamar, en especial de agua, fue una de las causas principales para que el pacto de Ilo de 1992 quede en los papeles. Ahora el nombre cambió a Mar Bolivia, pero las condiciones, al menos por el momento, siguen siendo las mismas.

Según el alcalde de Ilo, Jorge Mendoza, para el éxito de Mar Bolivia es fundamental resolver este problema. El ministro de la Presidencia, Óscar Coca, aseguró que esta vez se atenderá el tema de los servicios básicos y que ello correrá por cuenta del Perú. Además, dijo que no hay punto de comparación entre lo que ocurrió hace 18 años y lo que se pretende con Mar Bolivia.

Puerto de Ilo está situado en la costa sur del litoral peruano, a 1.245 kilómetros de Lima, Perú, y a 502 de La Paz, Bolivia. Las principales actividades de esa ciudad costera son la pesca y la producción minera.

El 24 de enero de 1992, el entonces presidente de Bolivia, Jaime Paz Zamora, y su homólogo peruano Alberto Fujimori firmaron un acuerdo por el que Perú cedió cinco kilómetros de costa y una extensión territorial de 1.635 kilómetros para Bolivia, por 99 años renovables. El proyecto se llamó Boliviamar.

Pasaron 18 años y el acuerdo, que llevó el nombre del Mariscal Andrés de Santa Cruz, quedó prácticamente en los papeles y uno lo puede constatar cuando llega a este lugar, donde lo único que existe, además de mar y arena, es un viejo monumento de hierro que se levantó en 1992.

Para Mendoza, la razón no es otra que la falta de servicios básicos, en especial de agua potable.

En Ilo, que está a 17 kilómetros de la antes Boliviamar, ahora Mar Bolivia, el agua se raciona. En el puerto (centro de la ciudad) se distribuye a la gente durante diez horas al día y en la Pampa y Nuevo Ilo (laderas) llega a las viviendas cuatro horas cada dos días.
Este 19 de octubre, los presidentes de Bolivia, Evo Morales, y de Perú, Alan García, relanzaron el proyecto de Ilo, que además de cambiar el nombre de la zona de concesión incluye mayores ventajas al suscrito en 1992. Por ejemplo, Bolivia accede a un punto de atraque y a una zona económica especial, donde se podrán realizar diversas actividades económicas.

Respecto al agua, Mendoza dice que “existen dos posibles soluciones: una es el Proyecto Regional de Río Grande, que implica el desvío de aguas de un río, mientras que la segunda alternativa es la implementación de una planta de desalinización (conversión de agua salada en dulce)”. Dijo que el 19 de octubre planteó a los presidentes Morales y García esta última posibilidad. “Me dijeron que existe la posibilidad de concretarlo, pero cada gobierno debe ejecutar a mitades los gastos de la obra”. 

El cónsul boliviano en Ilo, Eduardo Iñiguez, señaló que, evidentemente, hay deficiencias en la provisión de agua, pero dijo que “hay la posibilidad de que Bolivia tenga su propia planta, eso sería excelente”.

Explicó además que “existe un estanque de un kilómetro en la zona que, por el momento, puede abastecer de agua a Mar Bolivia”.

El ministro de la Presidencia, Óscar Coca, garantizó la instalación de todos los servicios básicos. “Se está hablando con el Gobierno peruano y este tema será resuelto para garantizar la ejecución del proyecto”.

Sobre el abastecimiento de energía eléctrica, servicio del que por ahora también carece Mar Bolivia, no representa tanto problema. “Se puede jalar energía de distintos puntos. El tema de la luz ahora no es un problema, pero lo era antes, porque no había de dónde extraerla”, recordó a este medio Iñiguez. 

Mendoza aseguró por su parte que ahora la energía eléctrica llega a toda la ciudad. El gobierno de Morales fijó para noviembre la construcción de un anexo de la Escuela Naval en Mar Bolivia.