Brasilia. La decisión de Brasil de duplicar su Impuesto sobre Operaciones Financieras (IOF) a las compras de bonos por parte de extranjeros está en línea con la estrategia del país de atraer más inversiones de largo plazo, dijo este martes el secretario del Tesoro, Arno Augustin.

El lunes, Brasil aumentó al doble el impuesto sobre inversiones extranjeras en bonos locales, a un 4% desde un 2%, en un intento por contener la rápida valorización de la moneda local, el real, y proteger a los exportadores de la pérdida de competitividad.

"El IOF disuade al (inversor de) corto plazo, que busca más cambios en la tasa cambiaria. Pero nuestra opinión es que el (inversor) de largo plazo seguirá viniendo", dijo Augustin a la prensa.

El Tesoro de Brasil ha buscado mejorar su perfil de deuda en años recientes mediante el incremento del monto de bonos de renta fija que emite y a través de la extensión de la curva de rendimiento de los bonos, emitiendo deuda con mayores plazos de vencimiento.

La idea es atraer más fondos a largo plazo, dado que la inversión a corto plazo es considerada más volátil y vulnerable a los vaivenes de los mercados financieros globales.

El aumento del impuesto sólo se aplicará a los valores de renta fija, pues el Gobierno mantuvo sin cambios, en un 2 por ciento, el impuesto a la compra de acciones brasileñas por parte de extranjeros.

Con la tasa de interés referencial de Brasil, Selic, en un 10,75% anual -una de las más altas del mundo-, los inversores extranjeros están colocando mucho dinero en la mayor economía de Latinoamérica, en busca de grandes retornos.

Brasil es una de varias economías emergentes que ha luchado contra las altas entradas de inversiones extranjeras, culpando por la situación a las tasas de interés ultra bajas en Estados Unidos y otros países desarrollados.