El presidente de la recientemente creada Cámara Chileno-Boliviana (Chibol), el chileno Santiago Montt, aseguró que con el gobierno de Evo Morales los negocios “han florecido” por el crecimiento y estabilidad de la economía boliviana. Añadió que también se explora “Bolivia es un país muy rico y los chilenos estamos dejándolo pasar, pese a nuestra gran presencia en el resto de la región.una serie de escenarios  post conflicto bilateral.

“Hay una nueva generación de empresarios bolivianos modernos, bastante activos y agresivos. Es bien curioso que, durante este período de Evo Morales, los negocios privados han florecido. Él ha dado estabilidad y Bolivia ha crecido a un ritmo interesante”, señaló el ejecutivo al diario chileno La Segunda.

A finales de marzo y en medio de una escalada de tensión bilateral por la detención de nueve funcionarios bolivianos que luchaban contra el contrabando en la frontera, se concretó el conglomerado privado que reúne a empresarios de ambos países.

Consultado sobre la coyuntura en la que se gestó el acercamiento binacional, Montt subrayó que “en algún momento tenemos que llegar al post conflicto” y sobre esa base se evalúan los escenarios futuros puesto que “el intercambio comercial debe estar más allá de eso”.

“Bolivia es un país muy rico y los chilenos estamos dejándolo pasar, pese a nuestra gran presencia en el resto de la región. Cada uno está desarrollando proyectos en Bolivia, pero faltaba una Cámara activa que nos permitiera compartir experiencias y buscar respaldos. También hemos despertado el interés de empresas bolivianas”, afirmó en declaraciones a Emol.

Ambos países mantiene diferendos que se arrastran desde hace más de 100 años. El gobierno de Evo Morales demandó a Santiago ante la Corte Internacional de Justicia (CIJ) para que honre sus compromisos de negociar una salida soberana al Pacífico, que arrebató tras la invasión y posterior guerra de 1879.

El gobierno de Michelle Bachelet acudió a la misma instancia internacional para reclamar derechos sobre el agua del Silala, que los bolivianos defienden como un manantial desviado de forma artificial.