Washington. Canadá y Estados Unidos se aprestan a abordar asuntos polémicos en sus negociaciones bilaterales este miércoles, en un esfuerzo por salvar el Acuerdo de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) en medio de señales de que Ottawa adoptará una posición más conciliadora.

Después de más de un año de conversaciones, México y Estados Unidos anunciaron este lunes un pacto bilateral, lo que allana la vía para que Canadá se sume a las discusiones que buscan modernizar un acuerdo de 24 años que representa más de US$1 billón en comercio cada año entre los tres países.

La canciller canadiense, Chrystia Freeland, dijo a periodistas este martes que las concesiones de México sobre las normas de origen de los autos y los derechos laborales constituyeron un progreso esencial que despejó la vía para que Ottawa reanudara sus conversaciones con Estados Unidos esta semana.

Después de haber sido marginada de las conversaciones por más de dos meses, Freeland estará bajo presión para aceptar los términos consensuados por Estados Unidos y México. El Congreso estadounidense también quiere que el acuerdo incluya a Canadá.

"El hecho de que se haya logrado un consenso para los temas que resultaban difíciles para México definitivamente despeja el camino para que nosotros tengamos conversaciones significativas, sustanciosas y productivas con Estados Unidos esta semana", declaró Freeland tras una breve reunión con el representante comercial de Estados Unidos, Robert Lighthizer.

La funcionaria eludió preguntas sobre los puntos en que Canadá estaría dispuesta a ceder y destacó que los asuntos que Ottawa considera claves son bien conocidos.

"Tal como lo hemos hecho durante esta negociación, defenderemos el interés y los valores nacionales de Canadá, al tiempo que resguardaremos las áreas en las que podamos encontrar un compromiso con el que cada cual pueda estar satisfecho", afirmó.

El presidente estadounidense, Donald Trump, dijo que podría apoyar un acuerdo comercial sólo con México y aplicar aranceles a los bienes canadienses si el país no aceptar los nuevos términos ya consensuados.