Washington. Si primero fueron miembros del ministerio de Hacienda argentino, quienes dijieron que no habia nada que mencionar respecto de la relación con el Fondo Monetario Internacional (FMI).

Ahora fue el turno de los funcionarios de la institución financiera, y todo por los trascendidos sobre un eventual retorno del país trasandino a las revisiones periódicas a las que está obligado por estatuto.

"Seguimos comprometidos con las autoridades de la Argentina, tenemos una representación propia en el país. Estamos listos ahora -al igual que lo hemos estado en los últimos años- para realizar" una visita, pero, hasta el momento no se ha recibido nada nuevo del Gobierno en tal sentido", dijo la vocera del organismo, Caroline Atkinson, según publica La Nación.

La funcionaria evitó hacerse cargo de las afirmaciones del ministro de Economía, Amado Boudou, y del jefe de gabinete, Aníbal Fernández, quienes, en forma coincidente, afirmaron este jueves, que el país "no necesita" al organismo y que, por el contrario, cuando lo tuvo cerca "le fue muy mal".

El gobierno de Cristina Fernández, mantiene la reticencia que inició su marido, el ex presidente Néstor Kirchner, a permitir que el organismo audite las cuentas oficiales, uno de los requisitos que necesita para renegociar la deuda por US$ 7.000 millones que tiene pendiente con el Club de París.

Fue en 2006, la última vez que Argentina abrió sus puertas a esa verificación -conocida como Artículo IV°, pero desde 2008, año en que el país se debió someter a una nueva revisión, las relaciones entre ambas partes están en foja cero.

La problemática se enmarca, mientras Argentina inicia una nueva etapa en su relación con el FMI, con la llegada del nuevo representante del Gobierno, Alfredo MacLaughlin.