Santiago, Xinhua.  Más de 40 gobernantes acudirán a Santiago, capital de Chile, los próximos días 26 y 27, en la denominada Cumbre de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y del Caribe (Celac) y la Unión Europea (UE), un espacio para fraguar horizontes inéditos de la cooperación internacional.

Los participantes de esta primera cumbre birregional buscarán fórmulas para contrarrestar la pérdida de dinamismo económico y comercial en los últimos años, tras una baja de las inversiones europeas en los países latinoamericanos y caribeños, y de la expansión de las empresas translatinas en la UE.

Entre otros factores, expertos atribuyen el estancamiento de la dinámica económica entre las dos regiones a la incorporación de nuevos Estados a la UE, la creciente relevancia del Medio Oriente y el norte de Africa en la agenda exterior europea y la aguda crisis financiera que ha golpeado a los países de esa región.

En los últimos años, la UE registra una pérdida de preeminencia en la región, mientras que ésta se ha visto favorecida por el creciente intercambio comercial con China y otros países asiáticos, lo que le ha permitido un relativo éxito para sortear la crisis global iniciada en 2008.

El comercio entre Celac y la UE suma un crecimiento promedio anual de 13% en los últimos diez años, para ubicarse en US$276.000 millones en 2011, pero sólo representó entre el 2 y el 3% del comercio general de la UE la última década.

La región latinoamericana mantiene una balanza comercial positiva con la UE, y América del Sur registra el principal superávit, según la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal).

España conserva el primer lugar por el volumen de Inversión Extranjera Directa (IED) hacia América Latina, donde opera el mayor número de bancos españoles.

La IED de la UE en la Celac sumó en 2011 un total de US$613.000 millones, el 50% del monto total captado por la región.

Además, los países de la Celac tienen una inversión de US$117.000 millones en Europa, 53% de lo que invierten en el mundo.

Las economías latinoamericanas han demostrado resistencia ante la crisis global de los años 2008-2009 y su recuperación ha marcado significativas diferencias con las economías europeas y la estadunidense. En 2012, la región creció 3,1% y se prevé este año un avance del 3,8%.

La Cepal ha subrayado que "por primera vez en su historia, América Latina ha crecido a una tasa elevada, con estabilidad macroeconómica y disminuyendo la pobreza y desigualdad".

Otro factor que ha dinamizado la economía latinoamericana es la reorientación geográfica de sus exportaciones hacia China, el resto de Asia y otras regiones en desarrollo.

Recién la UE y Estados Unidos han acelerado las negociaciones y firma de acuerdos de libre comercio y de asociación con varios países ante el protagonismo de los países asiáticos en la región latinoamericana.

La UE y América Latina han realizado seis encuentros presidenciales bianuales desde 1999, pero la próxima Cumbre Celac-UE será la primera donde las naciones latinoamericanas actuarán de forma unificada.

América Latina y la UE tienen una participación reducida de 9% (598 millones) y 7% (502 millones), respectivamente, y se espera que en la próxima década disminuya su peso relativo poblacional.

La UE conforma el bloque económico más importante y es responsable de una cuarta parte del PIB mundial, con una participación levemente superior a la de Estados Unidos y Canadá juntos. América Latina y el Caribe contribuyen con 8 por ciento del PIB mundial.

Los países latinoamericanos se destacan en la producción de minerales. Chile, desde 1982, es el mayor productor mundial de cobre, superando a Estados Unidos, y Brasil fue el mayor productor de hierro hasta 2006 y continúa entre los mayores productores después de China y Australia.

México es el primer productor de plata y el quinto de molibdeno y plomo en mina; Perú se encuentra entre los primeros productores mundiales de plata, cobre, oro y plomo; y Colombia es el séptimo productor de níquel refinado.

Otros países como Bolivia (estaño en mina y plata) y Cuba (níquel en mina) también ocupan un lugar destacado en la producción mundial de minerales, al igual que Jamaica y Guyana (bauxita).

Según la Cepal, entre 1990 y 2010, América Latina y el Caribe casi duplicaron su participación en la producción mundial de oro, molibdeno en mina y cobre en mina.

La relevancia de la región en la producción mundial de minerales podría acrecentarse, debido a que la inversión en exploración minera sigue aumentando en los países productores, en particular la proveniente de China y otros países asiáticos.

La complementariedad de ambas regiones ofrece grandes potencialidades para elevar el nivel de cooperación económica, en particular las inversiones productivas con mayor innovación y nuevas tecnologías.