Buenos Aires. Una extensión de la puja comercial entre Brasilia y Buenos Aires desacelerará la actividad fabril, que crece sostenidamente desde el 2010, y también debilitará el ya menguante saldo comercial de Argentina, indicó un informe divulgado este martes.

El mantenimiento de las licencias no automáticas que Brasilia impuso la semana pasada a la importación de automóviles, entre ellos a los de Argentina, también desalentaría las inversiones en la tercera economía latinoamericana, agregó la consultora local Analytica en un informe.

"La crisis comercial es apenas la cara visible de un problema que, de persistir, agravará la capacidad para generar nuevas inversiones en la Argentina. La cercanía del mercado brasileño hace que (...) Argentina pueda ser observada como una plataforma inversora para algunos sectores ligados a la producción de alimentos y servicios al agro", dijo Analytica.

La ministra de Industria de Argentina, Débora Giorgi, recibió en su despachó este martes al embajador de Brasil en Buenos Aires, Enio Cordeiro, en el primer contacto personal entre funcionarios de ambos países tras la medida brasileña que entorpece la importación de vehículos.

La producción de autos es uno de los pilares de la economía argentina, que entre vehículos y partes exportó hacia Brasil unos
US$7.000 millones en el 2010.

Ambos países son socios de la unión aduanera Mercosur, cuyas reglas prohíben la aplicación de licencias no automáticas.

En febrero Argentina aplicó licencias no automáticas a la importación de 577 productos desde Brasil, su mayor socio comercial y con el que tiene un persistente déficit en el intercambio.