Pekín. China dijo este miércoles que el "chantaje" no funcionaría y que tomaría represalias si Estados Unidos adopta medidas adicionales para restringir el comercio, mientras el gobierno de Donald Trump estudia aplicar aranceles de 25% sobre importaciones chinas por valor de US$200.000 millones.

La propuesta elevaría la tasa arancelaria potencial por sobre el 10% que se planteó inicialmente el 10 de julio, en un intento por presionar a Pekín a hacer concesiones comerciales, dijo este martes una fuente familiarizada con el plan.

Los aranceles van dirigidos a miles de importaciones chinas, como alimentos, productos químicos, acero y aluminio, y productos de consumo que van desde comida para perros, muebles y alfombras hasta neumáticos para automóviles, bicicletas y guantes de béisbol y productos de belleza.

Si bien los aranceles no se impondrían hasta después de un período de consultas públicas, elevar el nivel propuesto al 25% intensificaría el ya enconado conflicto comercial entre las dos mayores economías del mundo.

Si bien los aranceles no se impondrían hasta después de un período de consultas públicas, elevar el nivel propuesto al 25% intensificaría el ya enconado conflicto comercial entre las dos mayores economías del mundo.

La fuente dijo que el gobierno de Trump podría anunciar la propuesta este miércoles en Washington. El plan para más que duplicar la tasa arancelaria fue reportado inicialmente por Bloomberg News.

China, que ha acusado a Estados Unidos de intimidación, prometió una vez más tomar represalias si Trump procede con las medidas, advirtiendo que las tácticas de presión fracasarían.

"La presión y el chantaje de EE.UU. no tendrán efecto. Si Estados Unidos toma medidas adicionales, China responderá inevitablemente y protegeremos con determinación nuestros derechos legítimos", dijo en una rueda de prensa el portavoz del Ministerio de Exteriores de China, Geng Shuang.

Los inversores temen que una escalada de la guerra comercial entre Washington y Pekín pueda afectar el crecimiento mundial. Destacados grupos empresariales estadounidenses, aunque cansados ​​de lo que consideran prácticas comerciales de China, han criticado los agresivos aranceles de Trump.