Londres.- Cientos de miles de simpatizantes de la Unión Europea salieron a las calles de Londres este sábado, en la manifestación más grande hasta ahora para exigir que el Gobierno británico celebre una votación pública sobre las condiciones del "Brexit".

Los manifestantes agitaron la bandera azul y dorada de la Unión Europea y levantaron pancartas que decían "Bollocks to Brexit" ("Al diablo con el Brexit") bajo un cielo soleado para pedir otro referendo respecto al eventual acuerdo sobre las condiciones en que Gran Bretaña saldrá del mayor bloque comercial del mundo.

La marcha se produjo tras otra semana difícil para la primera ministra Theresa May, en que no logró llegar a un acuerdo de divorcio con líderes de la Unión Europea en Bruselas y provocó la ira de miembros de su propio partido por realizar más concesiones en las negociaciones.

Cuando quedan poco más de cinco meses para la salida de Reino Unido del bloque aún no hay claridad sobre cómo sería un futuro acuerdo comercial con la Unión Europea y algunos rebeldes en el Partido Conservador de May han amenazado con votar en contra de un pacto si ella lo consigue.

James McGrory, uno de los organizadores de la marcha, dijo que la gente debería tener la oportunidad de cambiar de opinión porque la decisión impactará sus vidas durante generaciones.

"La gente piensa que las negociaciones sobre el Brexit son un desastre total, no tienen fe en el Gobierno para cumplir con las promesas que se hicieron, en parte porque no se pueden cumplir", dijo.

Los organizadores afirmaron que unas 670.000 personas participaron en la marcha, lo que la convertiría en la más grande en Reino Unido desde una manifestación contra la guerra en Irak en 2003.

En el referendo de 2016, el 52% de los británicos votó a favor de abandonar la Unión Europea, pero los últimos dos años han sido políticamente desafiantes porque el Gobierno ha tenido dificultades para ponerse de acuerdo sobre un plan y hay temores de que Gran Bretaña abandone el bloque sin un pacto.

Algunos sondeos de opinión han mostrado un ligero cambio a favor de permanecer en la Unión Europea, pero todavía no ha habido un giro decisivo en las posiciones y muchos en Gran Bretaña dicen que están cada vez más aburridos con el Brexit.

La primera ministra ha descartado en reiteradas oportunidades la celebración de un segundo referendo.