El punto final fue puesto en la noche de este miércoles pasado. Después de un año de negociaciones, los equipos técnicos de Colombia y Venezuela cerraron los diálogos con los que buscan fijar nuevos términos en sus relaciones comerciales.

De esa forma, el 91% de los intercambios entre ambos países quedarán exentos de arancel desde el momento en que los gobiernos estampen su firma en el acuerdo.

“El restante 9%, que corresponde a unas 93 partidas arancelarias, queda con un margen de preferencia fija, entre 40% y 60%”, explicó Sergio Díaz-Granados, ministro de Comercio, Industria y Turismo, quien agregó que esos beneficios se inscriben dentro del acuerdo ya firmado con Mercosur.

Un total de 4.000 partidas, equivalentes a más de US$4.600 millones de intercambio binacional (entre las que sobresalen los vehículos y las autopartes) entre 2006 y 2010, se beneficiarán con esta medida.

El objetivo principal del futuro acuerdo es regresar al estado comercial que ambos países sostuvieron hasta el segundo semestre de 2009, cuando las múltiples diferencias políticas e ideológicas de ambos gobiernos ocasionaron el rompimiento de relaciones. Entonces, Caracas no sólo llamó a consultas a su embajador, sino que impuso un veto no oficial a las importaciones colombianas.

Desde entonces, el vecino país perdió su lugar como segundo socio comercial de Colombia. Pero lo más grave fue que, con la ruptura, los industriales venezolanos cesaron los pagos a los exportadores nacionales y la deuda bilateral aumentó a US$1.200 millones. Por si fuera poco, Venezuela anunció que renunciaría a la Comunidad Andina de Naciones (CAN) para establecer nuevos lazos comerciales y económicos con Mercosur, rompiendo de tajo cualquier vínculo con Bogotá.

A pesar de que la desconfianza llegó a niveles de tensión militar, la elección de Juan Manuel Santos como presidente de Colombia congeló las hostilidades. Con la base del mutuo respeto y del pago de las obligaciones atrasadas, una nueva relación bilateral (en todos sus sentidos: política, económica, estatal, etc.) se fue construyendo. De esa forma, el año pasado las exportaciones colombianas a Venezuela sobrepasaron los US$1.500 millones (crecieron a una tasa de 20%) y las empresas venezolanas giraron US$900 millones para saldar deudas.

“Ahora tenemos que trabajar en el tema del transporte internacional de carga, lo mismo que en los mecanismos de pago para que los exportadores colombianos estén más tranquilos, por lo que estamos evaluando instrumentos como venta y pagos directos”, dijo Díaz-Granados.