La Habana. Un toque de humor autocrítico y amigos prósperos están permitiéndole a Cuba superar el embargo estadounidense al que durante medio siglo la isla culpó de sus problemas económicos y usó para ilustrar la "inhumanidad" de Washington.

Desde que reemplazó hace tres años a su hermano Fidel, el presidente Raúl Castro se ha reído de la tendencia de los cubanos a atribuir las sanciones por los problemas del país y ha puesto el foco e su Gobierno en los problemas domésticos.

"Sin negar las negativas implicaciones que ha tenido y tiene el bloqueo estadounidense para la economía y la sociedad cubana, no podemos seguir atribuyéndole al bloqueo todos los problemas que actualmente están afectando al país", dijo Luís Suárez, del Instituto Superior de Relaciones Internacionales, la escuela de diplomáticos de Cuba.

El líder revolucionario Fidel Castro derrocó en 1959 a un dictador apoyado por Estados Unidos e instaló un Gobierno comunista a 145 kilómetros de Florida. Poco después Washington impuso un embargo comercial en respuesta a la nacionalización de intereses estadounidenses en la isla.

Durante las cinco décadas siguientes, la indignación por el embargo fue uno de los elementos centrales en los encendidos discursos de Fidel Castro y tema habitual en los medios oficiales. Las sanciones ayudaron a explicar las privaciones en la isla, especialmente tras el colapso en 1991 de la Unión Soviética, su benefactor.

Pero ha habido un marcado cambio desde que su hermano Raúl lo reemplazó en el 2008.

La pintura de los carteles que denuncian el costo humano del "bloqueo", como el embargo es conocido en Cuba, está perdiendo intensidad y en la manifestación anual del 1 de mayo por el Día del Trabajo hay más pancartas instando a trabajar duro y ser eficientes que con consignas anti imperialistas.

En un discurso ante el Parlamento en diciembre pasado, Raúl Castro contó que un funcionario vietnamita le había preguntado por qué siendo Cuba un productor tradicional de café resulta que estaba importando el grano de Hanoi.

"No sé qué le habrá contestado el cubano. Seguro que le dijo: El bloqueo", dijo Castro, arrancando una carcajada al plenario.

Sus palabras recogen la vieja broma en la isla donde todo puede imputarse al embargo. ¿Porqué faltaste al trabajo? Por el bloqueo. ¿Porqué llegaste tarde a la escuela? Por el bloqueo.

El chiste es viejo, pero muchos resultaron sorprendidos al escucharlo de boca del presidente.

Concentrado en problemas internos. Eso no quiere decir que Cuba haya dejado de criticar el embargo, que cada año es rechazado por la inmensa mayoría de las naciones en una votación en la Asamblea General de Naciones Unidas y es mencionado en la mayoría de los discursos y campañas a favor de la isla.

Pero en un documento del gobernante Partido Comunista de Cuba que delinea las reformas económicas en ciernes, el embargo es mencionado sólo de manera rutinaria. La atención está centrada en los problemas domésticos que frenan el desarrollo de la nación. Para muchos en las calles de La Habana el cambio es bienvenido.

"No podemos culpar de todo al bloqueo. Sin duda es importante, pero hay muchos otros problemas internos de los que somos responsables nosotros", dijo Angel, un constructor. En su opinión la escasez de materiales de construcción obedece a que los albañiles mal remunerados roban cemento y ladrillos para venderlos en el mercado negro.

En parte Cuba puede prestar menos atención a Estados Unidos porque ha construido fuertes lazos con aliados como China, Venezuela y Brasil, que ignoran las presiones de Washington para no hacer negocios con la isla.

Un convenio de doctores a cambio de petróleo con Venezuela provee cada año a Cuba de miles de millones de dólares en combustible y efectivo, suavizando el impacto del embargo.

El embargo ha costado a Cuba miles de millones de dólares en negocios perdidos. La secretaria de Estado estadounidense, Hillary Clinton, dijo el año pasado que los hermanos Castro no tenían intenciones de que terminar porque "perderían todas las excusas" para los problemas del país.

El presidente Barack Obama ha suavizado las restricciones de viaje a la isla para algunos ciudadanos estadounidenses, en una aparente respuesta a la decisión de Raúl Castro de liberar a medio centenar de disidentes presos.

Pero Obama no piensa levantar las restricciones para que todos los estadounidenses viajen a Cuba y sostiene que el embargo responde a los intereses de su nación de presionar por una apertura democrática en la isla.

Sin embargo, el creciente flujo de cubano estadounidenses que visitan a sus familiares en la isla desde la flexibilización de las restricciones en el 2009 ha ayudado a socavar ligeramente las sanciones comerciales.

Relucientes teléfonos inteligentes, lentes de sol Ray Ban y pantallas planas de televisión llegan en los vuelos de Miami, en algunos casos para alimentar un efervescente mercado negro de bienes de consumo.