El pasado 18 de diciembre la presidenta de Costa Rica, Laura Chinchilla, anunció la postulación de su ministra de Comercio Exterior, Anabel González, a la presidencia de la Organización Mundial del Comercio (OMC). Un anuncio que ha provocado un inmediato y optimista análisis de sus posibilidades, sobre todo porque esta vez la entidad ha manifestado que es el turno de un país emergente para presidir la organización.

Nueve son los candidatos que aspiran a ser seleccionados por el Consejo General el 31 de mayo, y los antecedentes de Anabel González parecieran respaldar su candidatura y elevarla como una de las favoritas; al menos, esa es la visión generalizada de los principales actores relacionados con su labor en el país centroamericano.

A juicio del experto en comercio internacional, Luis Obando, las ventajas de González radican en que “es la única candidata con experiencia práctica en la OMC, liderando el tema de agricultura durante dos o tres años. Además, ha impulsado ideas nuevas y renovadas que entienden las demandas y necesidades de los países en desarrollo, como las cadenas de valor que sitúan a estos países en medio del proceso de intercambio internacional”.

Una instancia de apoyo la tiene González en la Unión Costarricense de Cámaras y Asociaciones del Sector Empresarial Privado (Uccaep), la que ha premiado en dos ocasiones consecutivas a la secretaria de Estado por ser una funcionaria pública costarricense comprometida con mejorar el clima de negocios del país. El presidente de la organización, Jaime Molina, destacó a AméricaEconomia.com que González posee “participación directa en diferentes procesos de negociación comercial, tanto multilaterales, regionales, como bilaterales, con lo cual acumula una vasta experiencia que estamos seguros contribuirá a fortalecer a la OMC, no sólo con una visión de una profesional de amplio historial en negociación, sino con una visión de género”.

Asimismo, la Cámara de Industrias de Costa Rica (CICR) destaca que González, como ministra de Comercio, “ha negociado con la CICR posiciones sectoriales en materia de tratados comerciales, pero además ha estado profundamente involucrada en la promoción de las exportaciones del sector, encadenamientos productivos y la facilitación del comercio”, gestiones que han ayudado a que Costa Rica se fortalezca como un importante agente comercial en Centroamérica, tanto a nivel intrarregional (por ejemplo, con tratados de libre comercio con Colombia y en general con la Alianza Pacífico), como a nivel extrarregional, con la Unión Europea, conglomerado que estaría viendo de buena manera la postulación de Costa Rica, según comenta Luis Obando.

Martha Castillo, vicepresidenta ejecutiva de la CICR, describe a González como “una persona orientada a resultados, que fija metas claras y busca los caminos a transitar para conseguirlas. Su claridad, inteligencia y preparación la hacen acreedora del respeto de grupos con quienes incluso mantiene posiciones divergentes en algunos casos”. Obando corrobora esto, mencionando que “lo interesante ha sido su capacidad de liderazgo y técnica que ha hecho que diferentes gobiernos hayan utilizado los servicios de Anabel”.

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“Doña Anabel tiene la habilidad de coordinar equipos de trabajo e inspirarlos con liderazgo y determinación. Es capaz de buscar acercamientos y acuerdos entre sectores con posiciones discrepantes”, añade Castillo.

Otro de los méritos que se destacan en la labor como ministra de González es el potencial exportador que ha adquirido el país centroamericano, el cual lo ha llevado a obtener un ingreso per cápita de US$8.634 (2011) y lo ha posicionado en contacto con mercados muy destacados. Al respecto, la presidenta de la Cámara de Exportadores de Costa Rica (Cadexco), Mónica Segnini, comenta que  “Anabel González ha sido la principal diseñadora de las políticas comerciales de Costa Rica y ha contribuido al crecimiento y desarrollo económico mediante el intercambio comercial del país, potenciando los acuerdos multilaterales”.

Los otros candidatos y las posibilidades reales.

Nueve son los aspirantes a la presidencia de la OMC, aunque se espera que conforme se acerque la elección, el número se reduzca y se acerque a tres o cuatro finalistas. Se trata de:

*Alan John Kwadwo Kyerematen (Ghana).

*Mari Elka Pangestu (Indonesia).

*Tim Groser (Nueva Zelanda).

*Amina C. Mohamed (Kenya).

*Ahmad Thougan Hindawi (Jordania).

*Herminio Blanco (México).

*Taeho Bark (República de Corea).

*Roberto Carvalho de Azevêdo (Brasil).

Los candidatos provienen de países en desarrollo o emergentes, y de variadas zonas geográficas. Ante tal competencia, las posibilidades reales de llegar a la presidencia de González o alcanzar las etapas finales, están por verse. Mónica Segnini, representante de los exportadores costarricenses, cree que “hay muchas probabilidades reales, dado que la valoración que realizan los países de la OMC está fuertemente sustentada en calidades técnicas y profesionales, habilidades que la ministra González posee, además de la experiencia previa de de haber trabajado y conocer desde adentro la OMC”.

De concretarse su elección, todos los analistas coinciden en un potenciamiento de la imagen país y regional, destacando que sería además la primera representante de Centroamérica en ocupar tal cargo. Luis Obando agrega que “el principal beneficio para el país es a nivel de imagen, de fortalecimiento, y sería un espaldarazo a lo que Costa Rica está haciendo en algunos sectores”.

El apoyo a la candidatura de Anabel González es transversal en su país y en la región, lo que ha desdibujado incluso al aspirante mexicano, una puja que abre el apetito de representación de un país que sigue creciendo comercialmente y que reconoce en la secretaria de Estado a su principal responsable.