Quito. El presidente de Ecuador, Rafael Correa, se declaró este martes optimista sobre las negociaciones de su país con la Unión Europea (UE) con miras a sellar este año un acuerdo comercial con ese bloque, cuya primera ronda de negociaciones terminó con avances el pasado viernes en Bruselas, Bélgica.

"Creo que quedan tres o cuatro desacuerdos, de hecho prácticamente ya no existen desacuerdos, sólo estamos negociando los plazos", dijo el mandatario en una entrevista radiofónica.

Negociadores de la UE y Ecuador concluyeron el último viernes con "importantes progresos" la primera ronda de negociaciones para un acuerdo comercial, según la Comisión Europea en un comunicado.

Los diálogos se retomaron después de que en 2009 Quito se levantó de la mesa de negociaciones por diferencias en temas sensibles que no permitirían el desarrollo del país sudamericano.

Correa reiteró que Ecuador tiene claro el tipo de acuerdo que busca firmar con la UE, distinto a un Tratado de Libre Comercio, a los que se opone radicalmente.

"Hemos retomado las negociaciones, no vamos a firmar un Tratado de Libre Comercio (TLC), vamos a firmar un acuerdo comercial", aclaró y recalcó que su país tiene "líneas rojas muy claras en compras públicas, derechos de propiedad intelectual", entre otros temas que se negocian.

En ese sentido, aseveró: "si llegamos a un acuerdo firmamos, sino, veremos cómo apoyamos a nuestros sectores perjudicados por lo que han hecho los vecinos" en alusión a Colombia y a Perú. Esos países firmaron un Tratado de Libre Comercio con la UE en 2012, el cual se aplica de forma provisional desde el 1 de marzo y el 1 de agosto de 2013, respectivamente.

El mandatario, quien es economista, agregó que "en política económica, tenemos que ver que las decisiones sean en función de la técnica, de principios, pero también de lo que hace el resto".

"Un acuerdo no depende sólo de lo que uno piense o haga, depende de lo que hagan los vecinos. Colombia y Perú ya firmaron un Tratado de Libre Comercio, para mí con muchos problemas para la Unión Europea, pero no tenían nada que perder", apuntó.

Sin embargo, observó que "el banano colombiano va a entrar (a la UE) con menos aranceles que el nuestro, entonces, ya tiene que ver que hacer" el gobierno de Colombia.

Correa refrendó su postura de rechazo a los TLC, por considerar que no son "la pluma mágica para el desarrollo".

"Que el libre comercio beneficia a todos todo el tiempo, es una gran falacia, hay grandes perdedores", remarcó el mandatario quien dijo que las grandes víctimas de "este aperturismo irracional" son los pequeños campesinos y agricultores.

"Si los TLC fueran las llaves del desarrollo, México estaría desarrollado, acaba de tener un paro agrario terrible", opinó.

El ministro ecuatoriano de Comercio Exterior, Francisco Rivadeneira, al frente de las negociaciones, dijo a medios locales que Ecuador busca que el acuerdo beneficioso para ambas partes, pero que respete "las sensibilidades del país" y le conceda un "trato especial y diferenciado" frente a Colombia y Perú.

Esto, en consideración de que Ecuador es un país dolarizado desde el año 2000 y de menor desarrollo que sus vecinos.