Francfórt.- Las economías de Estados Unidos y la zona euro siguen en caminos diferentes y los datos de crecimiento que se conocerán en los próximos días sólo destacarán la creciente brecha, lo que sugiere que la política monetaria continuará avanzando en direcciones opuestas a ambos lados del Atlántico.

El crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) de Estados Unidos se habría acelerado en el segundo trimestre debido a la fortaleza del comercio exterior y el consumo; mientras que la recuperación de la zona euro probablemente perdió algo de fuerza, lo que subraya la divergencia entre los dos bloques económicos más grandes del mundo.

De hecho, en una reunión este jueves, el Banco Central Europeo señalaría riesgos amplios y potencialmente mayores para las perspectivas de crecimiento, lo que podría pesar más sobre la confianza y sugerir un ritmo más lento de cualquier retiro de estímulos.

Si bien el banco acordó el mes pasado poner fin a su histórico esquema de compra de bonos para el cierre del año, el tono moderado de esa decisión hizo que se postergaran las expectativas de un alza de tasas hasta el año próximo.

Apoyando la cautela del BCE, un clave indicador de la confianza del consumidor que será divulgado el lunes está previsto que baje aún más, mientras que las cifras del PMI un día después también apuntarían a una mayor debilidad.

"El jurado todavía está decidiendo si la zona euro pasó solamente por un momento difícil en los primeros meses del año o si ya está en medio de un enfriamiento prolongado", dijo el economista de ING Carsten Brzeski.

"El aumento de las tensiones comerciales y la creciente incertidumbre geopolítica podrían mermar aún más la confianza en la zona euro", agregó.

El Fondo Monetario Internacional (FMI), en su revisión regular sobre el bloque, incluso advirtió esta semana que los riesgos eran "particularmente graves", elevando las probabilidades de un aterrizaje forzoso ya que el Brexit aumentaba el peligro.

Aún así, es probable que el BCE argumente que los indicadores de crecimiento apuntan a cierta estabilización, manteniendo al bloque en camino a una expansión que está muy por debajo de su tasa máxima alcanzada apenas hace unos pocos meses, pero aún por encima de lo que se considera su potencial.

El banco también podría endurecer su lenguaje sobre la finalización de las compras de activos este año para indicar que no habrá vuelta atrás en la decisión, pero el tono conciliador de la orientación sobre la primera subida de tasas es casi seguro que se mantendrá.

Mientras tanto, Estados Unidos habría crecido un 4% en el segundo trimestre, un máximo de cuatro años y el doble de la tasa del primer trimestre.

Si bien las cifras del PIB de Estados Unidos tienden a oscilar violentamente, los datos apuntan a un crecimiento saludable, pese a que el presidente de la Reserva Federal, Jerome Powell, advirtió esta semana que una guerra comercial podría comenzar a pesar sobre la inversión y la confianza.

El crecimiento debería ser lo suficientemente alto para que al banco central de Estados Unidos le sea relativamente fácil subir la tasa de interés en septiembre y, además, mantenerse en camino a otro aumento en diciembre.