Brexit ha sido una palabra que tomó relevancia en los últimos días, se trata nada más que de la decisión, por mayoría, de que El Reino Unido se separará de la Unión Europea.

Al vivir en un mundo tan globalizado, es de esperarse que esta decisión a miles de kilómetros del continente americano tenga algún tipo de repercusión en las economías de este el llamado nuevo continente.

La firma de consultoría Ernest Young (EY) realizó un análisis sobre el posible impacto de esta decisión en Centroamérica.

De acuerdo con el documento, Centroamérica, incluyendo Panamá, mantiene importantes relaciones comerciales con el Reino Unido, esto abalado por los datos de la Secretaría de Integración Económica Centroamericana (SIECA), que indican que en el año 2015 las exportaciones de la región hacia este país europeo alcanzaron un 1,37%, correspondiente a US$385 millones; mientras que las importaciones representaron el 0,52% del total importado en la región o US$350 millones.

Destacan que un aspecto particular de la relación comercial con este país es que la región como un todo posee una balanza comercial positiva (diferencia entre exportaciones e importaciones). En el año 2015 la cifra de la balanza comercial llegó cerca de los US$35 millones , en el plano individual solo El Salvador y Panamá poseen un Balanza Comercial negativa, es decir importan más de lo que exportan al Reino Unido.

EY señala que el proceso de separación tomaría de dos o más años, y mientras que no se oficialice la salida de la Unión Europea, El Reino Unido “debe acatar los dictámenes europeos y no podrá formar parte de ningún nuevo acuerdo”.

Otras de las conclusiones que llegó el análisis es que como el Reino Unido es actualmente un socio comercial relativamente pequeño para la región, en temas de relaciones comerciales no habría mayores cambios de momento. Mientras que temas arancelarios y calidad de bienes y servicios intercambiados podrían variar al entrar en vigor la salida.

En temas financieros el documento indica que muchos analistas discuten un posible efecto “Lehman Brother” en alusión a la crisis de 2008, pero según EY “es poco probable ya que el cambio responde a un factor político y no a uno económico u financiero”. Esto dada la integración regional con los sistemas financieros y de pagos globales las repercusiones inmediatas, serían nulas.

Igualmente concluyen que en el caso particular de la balanza comercial en la que la región es exportador neto hacia el Reino Unido no debería impactarse, los cambios registrados en la libra esterlina no afectarían esa relación.