La Habana. El gobierno cubano confirmó esta semana el interés por atraer el capital extranjero al presentar una millonaria Cartera de Oportunidades de negocios en la isla, durante la XXXIV Feria Internacional de La Habana (FIHAV-2016).

"La inversión extranjera no es un mal necesario" sino un "elemento importante para el desarrollo social y económico del país", dijo el ministro de Comercio Exterior e Inversión Extranjera de Cuba, Rodrigo Malmierca, al presentar el portafolio que incluye 395 propuestas con valor superior a los 9.500 millones de dólares.

Autoridades cubanas han afirmado que la isla necesita entre 2.000 y 2.500 millones de dólares anuales de inversión extranjera para lograr sus metas de crecimiento sostenido del producto interno bruto, como establecen los planes de "actualización del modelo económico nacional".

Sin embargo, desde marzo de 2014, cuando se aprobó una nueva Ley de Inversión Extranjera que abrió más el acceso del capital foráneo a la isla, se concretaron 83 negocios con valor de 1.300 millones de dólares.

Esa cifra aún está por debajo "de las expectativas y necesidades", como reconoció el propio Malmierca quien además pidió a funcionarios y empresarios imprimir mayor velocidad a los procesos de aprobación de las inversiones foráneas.

De esos 83 proyectos aprobados, 14 son "reinversiones" en tanto que 15 operarán en la Zona Especial de Desarrollo del Mariel (ZEDM), un enclave económico ubicado a unos 45 kilómetros al oeste de La Habana donde las compañías obtienen beneficios impositivos y financieros.

Esa área, abierta hace tres años y que cuenta con un puerto de aguas profundas y una gigantesca terminal de contenedores, es considerada la joya de la economía de Cuba, que tiene puestas muchas esperanzas en la zona, muy parecida a las instaladas en China en décadas pasadas.

La administración de la ZEDM anunció que durante el último año aprobó 11 propuestas de negocios para instalarse en ese lugar en cumplimiento del objetivo de atraer capital foráneo y sustituir las importaciones con bienes manufacturados en la isla.

"Hemos crecido de manera gradual pero segura", dijo la directora de coordinación y trámites de la ZEDM, Wendy Miranda, quien explicó que se han aprobado a 19 empresas, de las cuales diez son extranjeras, cuatro de capital cubano, cuatro mixtas y un contrato de administración de servicios.

En el estudio de las propuestas se ha valorado a aquellos proyectos implicados con las industrias pilares de Cuba, que son los servicios logísticos, la biotecnología y farmacéutica y la manufactura avanzada, como la producción metalúrgica y de alimentos.

"Los proveedores de servicios ya están operando. La compañía belga BDC Tec se convertirá dentro de poco en la primera que inicie su producción en la zona, construyendo sensores de temperatura y paneles eléctricos", destacó Miranda.

Otras firmas están en las primeras etapas de planificación o iniciando la construcción, como la mixta cubano-brasileña Brascuba, que el miércoles pasado colocó la primera piedra de lo que será una moderna planta de cigarrillos.

También el pasado viernes la compañía global de productos de consumo, Unilever, puso la primera piedra de un complejo que fabricará jabones y dentífricos.

Miranda reveló que han recibido postulaciones de tres empresas de Estados Unidos, cuyo nombre no reveló, aunque sí informó que fue rechazada una propuesta de la compañía Cleber para producir tractores ya que el proyecto no incluyó el empleo de tecnología de avanzada.

"Normalmente las Zonas Especiales desarrollan los primeros cinco años todo lo que es infraestructura y luego invitan a los inversionistas a instalarse. Nosotros hemos hecho las dos cosas en paralelo en tres años", aseguró la funcionaria.

Concebida como un proyecto a largo plazo, la ZEDM es aún un área en construcción, pero en su primer fase aprobó proyectos entre los que destacan cinco de capital totalmente extranjero.

Esos proyectos son de la mexicana Richmeat, de producción de cárnicos; Devox Caribe que fabrica pinturas; ProFood de España que hace alimentos y bebidas para hoteles, y dos proyectos empresariales, uno de logística y otro de desarrollo tecnológico para la belga BDC.