La Habana. Funcionarios cubanos sugirieron esta semana que las exportaciones de bienes y servicios crecieron en varios miles de millones de dólares en 2010, una crucial inyección de capital para las autoridades comunistas que se han visto en problemas para pagar sus cuentas.

Gran parte del crecimiento se sustenta probablemente en un aumento en los precios de las principales exportaciones como el níquel, los derivados del petróleo y los servicios médicos y de otro tipo. También habrían aumentado los ingresos por turismo y telecomunicaciones.

En su informe ante el Parlamento, el ministro de Economía, Marino Murillo, dijo que las exportaciones crecieron 41,5%, pero no dio otros detalles sobre la balanza comercial y de pagos de 2010.

Murillo aludió a la exportación de bienes y servicios, que representó unos US$12.000 millones en 2009.

Aunque no dio la cifra en dólares, un aumento de 41,5% podría significar que las exportaciones crecieron US$5.000 millones hasta un récord de 17.000 millones.

Alrededor de 75% de las exportaciones de Cuba son ventas de servicios como el turismo, comunicaciones y la exportación de médicos y otros profesionales a países ricos en petróleo como Venezuela, Angola, Argelia y Qatar, que pagan en base a una escala ligada a los precios del crudo.

Los precios del petróleo crecieron significativamente en 2010, como ocurrió también con las cotizaciones de otras exportaciones cubanas como el níquel y el azúcar.

No hubo información disponible sobre las importaciones, que según el gobierno representaron US$10.000 millones en 2009. Tampoco fue divulgada la balanza de pagos, que registra el flujo general de ingresos y egresos en efectivo del país.

El ministro de Comercio Exterior, Rodrigo Malmierca, dijo en noviembre que las importaciones habían aumentado apenas un 1 por ciento hasta septiembre.

"Incluso si las exportaciones hubieran crecido 20% respecto al año anterior, eso representaría que hubo un superávit comercial de entre US$5.000 y US$6.000 millones, comparado con los 2.000 millones del 2009", dijo un empresario extranjero que pidió no ser identificado.

En su opinión, el superávit de la balanza de pagos fue de unos US$1.000 millones.

Cuentas impagas. Los números positivos son buenas noticias para Cuba, pero representan sólo un primer paso hacia la recuperación de la endeudada economía.

El país ha estado luchando con una severa crisis financiera desde 2008, cuando huracanes, turbulencias financieras externas e ineficiencias domésticas lo dejaron sin dinero para pagar sus cuentas.

Muchas deudas con gobiernos y empresas fueron reestructuradas o no se pagaron. Cuentas bancarias de empresas extranjeras fueron congeladas, se pospuso el pago de dividendos a socios en emprendimientos mixtos y se recortó 37% las importaciones en 2009.

Diplomáticos occidentales y empresarios dijeron que Cuba está desbloqueando poco a poco las cuentas bancarias, pero al mismo tiempo siguen arrastrando los pies en relación a los pagos de la deuda y los dividendos adeudados a sus socios extranjeros en el país.

Cuba está bajo un estricto embargo comercial de Estados Unidos y excluida de la mayoría de las organizaciones multilaterales de crédito que podrían ayudarla. Además, muchos de sus acreedores están cansados de la repetida reprogramación de las deudas.

Según las últimas cifras oficiales disponibles, la deuda externa de Cuba ascendía a US$17.800 millones en 2007.

La mayoría de los analistas cree que la deuda está actualmente por encima de US$21.000 millones, o cerca de 50% del Producto Interno Bruto y 25% más que los ingresos anuales por exportaciones.

Desde que reemplazó en 2008 en el poder a su hermano Fidel Castro, Raúl Castro ha insistido sobre la necesidad de poner la economía en orden y pagar las deudas.

La creciente deuda del país y los compromisos de pago figuran entre las principales razones de Castro para reformar la economía estilo soviético de Cuba, según personas cercanas al gobierno.

Las reformas, que serán discutidas en un congreso del Partido Comunista en abril de 2011, incluyen drásticos recortes de presupuesto, despidos y la eliminación de la mayoría de los subsidios del Estado.

Además, darán mayor autonomía a las empresas estatales y alentarán los pequeños negocios, la inversión extranjera, la formación de cooperativas y otras formas no estatales de administración.