Buenos Aires. Los diputados de Argentina iniciaron este martes un debate sobre los polémicos impuestos a las exportaciones agrícolas ante la iniciativa de la oposición y de los productores para rebajarlos, aunque siguen sin alcanzar un consenso y la discusión continuará.

Argentina es uno de los principales exportadores mundiales de alimentos, pero las entidades rurales y el gobierno mantienen una disputa desde el 2008, cuando las autoridades trataron de subir los derechos a las ventas externas del sector, plan que fue abandonado ante una serie de protestas.

El 24 de este mes vence una capacidad especial del gobierno para fijar esos tributos, conocidos como "retenciones", y la oposición en el Congreso, donde el oficialismo ya no posee mayoría, quiere recortarlos. Sin embargo, los opositores aún tienen diferencias sobre el detalle de una eventual reducción.

"Parece increíble que hoy no tengamos previsibilidad sobre lo que va a pasar en 15 días", dijo el presidente de la Comisión de Agricultura, Ricardo Buryaile, en una reunión inicial del panel por las retenciones. "Hay incertidumbre sobre lo que va a pasar el día 25" de agosto, agregó.

En el Congreso actualmente hay casi 30 proyectos diferentes para bajar las retenciones. Mientras que los bloques de centroderecha buscan un recorte amplio, incluyendo a la soja, mayor exportación agrícola argentina, la centroizquierda quiere una baja principalmente sólo para pequeños productores.

Varios legisladores de la Unión Cívica Radical (UCR), de centro, entre ellos Buryaile, favorecen una postura intermedia entre esas dos visiones, al tiempo que el oficialista Frente para la Victoria (FpV) de la presidenta Cristina Fernández hasta ahora ha rechazado cualquier disminución.

La retención a la soja se ubica en el 35% y es un componente clave de la recaudación impositiva del gobierno.

La iniciativa respaldada por Buryaile prevé una rebaja gradual hasta el cero por ciento en el 2017, con algunos beneficios para los pequeños productores.

En cambio, un proyecto de otros diputados radicales prevé una disminución de la retención a la soja al 33%, que iría acompañada por devoluciones de derechos de exportación a productores de pequeña escala en todos los cultivos, una visión parecida a la del Partido Socialista.

El diputado Ulises Forte, uno de los radicales que defienden las rebajas de retenciones principalmente para los agricultores chicos, dijo: "la discusión es quién se queda con el negocio, si las empresas corporativas o los miles de productores genuinos".

Los diputados sólo coincidieron en pedir a sus asesores que ordenen las decenas de proyectos existentes en una forma que facilite la redacción de un proyecto unificado. No obstante Buryaile se mostró optimista, al sostener al final del encuentro que "va a haber un acuerdo".

Durante el debate, en una sala del Congreso repleta de pequeños productores y donde también asistieron varios líderes de las organizaciones agropecuarias, los legisladores del FpV hicieron una encendida defensa de los niveles impositivos actuales de la retención a la soja.

Sin embargo, con respecto a la posibilidad de rebajar el tributo a otros productos del sector fuera de la oleaginosa, Rubén Sciutto, principal diputado oficialista en la comisión, dijo a periodistas a la salida del encuentro que "todo es discutible, esperemos que se vaya avanzando en el debate".

Mientras sigue la discusión de los legisladores, la Federación Agraria, una de las principales entidades rurales del país que congrega a pequeños y medianos agricultores, tiene previsto movilizar a cientos de sus representantes al Congreso la próxima semana para pedir menores retenciones a su sector.