Ginebra. Las nuevas tasas aduaneras impuestas por Estados Unidos y las protestas presentadas entre otros por China aumentan el riesgo de que se produzca una guerra comercial internacional, en opinión de la Organización Mundial de Comercio (OMC).

"Siempre tenemos que estar preocupados por la posibilidad de una guerra comercial. Puede producirse en cualquier momento y de formas inesperadas", señaló a dpa en una entrevista en Ginebra el director general de la OMC, el brasileño Roberto Azevêdo.

"Basta con que un miembro adopte medidas que otro miembro considere unilaterales e injustificadas y responda. En cuanto hay una respuesta empieza la escalada", indicó.

China, Corea del Sur, la Unión Europea (UE) y otros países iniciaron ya consultas en el marco de la OMC con Estados Unidos sobre compensaciones por las desventajas comerciales. Si no se llega a un acuerdo, podrían aplicar medidas de represalia.

Azevêdo cree que el peligro de los enfrentamientos comerciales se ha incrementado desde la crisis económica de 2008 con su elevado desempleo y escaso crecimiento.

"Basta con que un miembro adopte medidas que otro miembro considere unilaterales e injustificadas y responda. En cuanto hay una respuesta empieza la escalada", indicó.

"No veo que exista un diálogo". En estas condiciones "aumenta la tentación de cerrar las fronteras y mirar hacia adentro. Y es disposición puede derivar en una guerra comercial. Pero no ha pasado todavía, aunque podría pasar. Espero que no y permaneceremos atentos".

Los 164 miembros de la OMC negocian entre sí acuerdos para la reducción de las barreras comerciales. En caso de desacuerdo sobre prácticas comerciales pueden pedir la mediación de una comisión de arbitraje que puede aplicar también sanciones.

"El problema que veo hoy es que no vemos una solución en el horizonte y no veo que exista un diálogo que nos permita creer que se trabaja en una solución", opina Azevêdo. Sin embargo, no ve indicios de que Estados Unidos pueda plantearse abandonar la OMC. "Son miembros de la organización y participan en los debates".

El error de culpar a inmigrantes e importaciones. Azevêdo no ve alternativas posibles a la globalización y considera que el temor a perder puestos de trabajo por su causa es un error. "La gente piensa que está perdiendo sus empleos por los inmigrantes y a veces por las importaciones de un país a otro. Esa es la realidad más visible, pero la verdad es que el 80% de los empleos se pierden por las nuevas tecnologías, la innovación y nuevas estrategias de administración".

Este temor da alas a los partidos populistas y nacionalistas. "La gente quiere una solución sencilla, pero este es un cambio estructural en el mercado laboral que estamos enfrentando con la revolución digital. Y que se va a llevar muchos empleos. Y no hay una solución fácil", aseguró.

"Puede parecer que cerrar la frontera es una solución sencilla porque entonces no ves más ese elemento disruptivo. Pero entonces no estás atacando las causas del problema, así que los problemas no se irán, sino que seguirán creciendo. Y sólo se conseguirá empeorar la situación", según Azevêdo.

Hay pocos países que sean "claros ganadores" de la globalización, y uno de ellos es Alemania, destacó el diplomático. Pero además, el Gobierno germano es uno de los pocos que trabaja en la formación de la fuerza laboral y prepara a estudiantes y trabajadores para "un sistema productivo mucho más sofisticado a nivel tecnológico".