Washington. El director general de la Organización Mundial del Comercio (OMC), Roberto Azevedo, urgió este martes liderazgo político para modernizar la institución de comercio mundial ante el estancamiento continuado de su organismo de apelaciones.

"Vale la pena mantener el sistema de comercio multilateral, pero no mantenerlo tal cual es. Hay áreas donde se puede mejorar, donde se debe mejorar", dijo Azevedo en la capital estadounidense en una conferencia organizada por la Asociación de Comercio Internacional de Washington.

A su juicio, "algunas de las políticas y acuerdos bilaterales no convencionales que vemos hoy en día no habrían quizás surgido si hubiéramos hecho más para modernizar el sistema. El estancamiento en torno a la solución de disputas es un buen ejemplo".

En este sentido, añadió que muchos miembros no están satisfechos con los diferentes aspectos del funcionamiento del organismo de apelaciones.

El Órgano de Apelaciones de la OMC, el tribunal de apelaciones de facto de la organización, no ha podido atender a ningún caso nuevo desde el 11 de diciembre de 2019, debido a que solo tiene un juez por causa del bloqueo repetido de la nominación de miembros por parte de Estados Unidos.

Tras subrayar que efectuar cambios en las instituciones internacionales suele ser difícil, Azevedo urgió un liderazgo e implicación políticos a fin de impulsar reformas estructurales en la OMC.

"Es mi esperanza que los miembros aprovechen la crisis actual para crear un proceso mejorado de apelaciones en dos pasos", apuntó.

Tras subrayar que efectuar cambios en las instituciones internacionales suele ser difícil, Azevedo urgió un liderazgo e implicación políticos a fin de impulsar reformas estructurales en la OMC.

"Los expertos técnicos asentados en Ginebra no pueden hacerlo ellos solos. Necesitamos liderazgo e implicación políticos. Es esto o prepararnos para pagar las consecuencias", dijo, al tiempo que advirtió de que la falta de predictibilidad en la situación comercial llevará a una ralentización del crecimiento económico.

Sin esa predictibilidad, aclaró, "el crecimiento y la creación de empleo serán más lentos y más frágiles de lo que serían de otra forma. Las decisiones en cuanto a inversión y consumo se aplazarán, en muchos casos de forma indefinida".

Pesa a que la OMC vive una situación desafiante, subrayó Azevedo, sus miembro siguen avanzando, una vez más, en múltiples frentes, como las negociaciones para atajar los subsidios pesqueros o el potencial de nuevas normas sobre facilitación de las inversiones, comercio digital y normativas nacionales de servicios.

"Con la vista puesta al frente, estoy seguro de que los miembros de la OMC están preparados para el cambio. Quieren mejorar el sistema que tenemos, no tirarlo e intentar empezar desde cero", resumió.