Ecuador y la Unión Europea (UE) se reúnen entre este lunes y viernes en Bruselas, Bélgica, en la tercera ronda de negociaciones para alcanzar un acuerdo de comercio.

El pasado 8 de mayo, Francisco Rivadeneira, ministro de Comercio, señaló que ambas partes consideraban posible cerrar las tratativas en este mes.

A nivel interno del país, mientras el sector empresarial resalta los beneficios de un eventual convenio, organizaciones sociales consideran que habría perjuicios.

Un estudio de la Federación Ecuatoriana de Exportadores (Fedexpor) indica que un acuerdo comercial con ese bloque aumentará las exportaciones el próximo año en US$160 millones, y en el 2016, en US$271 millones. De no concretar un convenio, el efecto para las exportaciones, a decir de Fedexpor, sería negativo en US$953 millones en el 2015, y en US$1.478 millones en el 2016, por pérdida y desvío de comercio. Además, gremios productivos han promovido la campaña @AcuerdoEC_UE en redes sociales y afirman que el 30% de exportaciones de mipymes van a la UE.

Paulina Muñoz, vocera de Ecuador Decide, entidad contraria al acuerdo con la UE, sostiene que en compras públicas, por ejemplo, hay contradicciones porque aunque se diga que habrá prioridad para la Economía Popular y Solidaria, inversores europeos “van a exigir el mismo trato a nuestros productores nacionales”.

En caso de firmarse el convenio, Muñoz no descartó acciones como la resistencia, la movilización social, o plantear la inconstitucionalidad ante la Corte Constitucional (CC).

Del lado del Gobierno existe expectativa sobre el resultado de la reunión. El canciller Ricardo Patiño mencionó que hay “líneas rojas” en temas como propiedad intelectual o servicios. “Está muy clara la delegación ecuatoriana que está yendo a Europa para tener cuidado en ese tipo de cosas (...)”, dijo.