Un contenedor con textiles y flores, que zarpará desde el puerto de Cartagena hacia Estados Unidos este martes, abrirá el camino para que las exportaciones colombianas comiencen a conquistar sin restricciones arancelarias el mercado de ese país. Los industriales, agremiados en la Asociación Nacional de Empresarios de Colombia (Andi), son optimistas con lo que traerá el acuerdo y aseguran estar preparados para atender en forma la demanda, aunque en algunos sectores, como el agrícola, persiste la desconfianza.

Con el acuerdo comercial que entrará en vigencia, sectores industriales como petróleo y gas, textiles, calzado, autopartes, químicos, biocombustibles, energía eléctrica, fabricación de porcelanas, confitería y joyería debutarán con el TLC en pleno y pueden incrementar de manera significativa sus ventas a Estados Unidos, según un documento del Ministerio de Comercio, Industria y Turismo.

“La experiencia de otros países de América Latina muestra que sectores que antes del proceso de integración no registraban ningún comercio, generaron una dinámica exportadora que no había sido anticipada”, explica el documento del ministerio. Desde el momento cero del acuerdo, productos como marroquinería, ventanales, cosméticos, muebles y plásticos pueden llegar sin barreras a un mercado de 309 millones de consumidores en Estados Unidos. Los textiles tienen como beneficio haber recibido la extensión de las preferencias a partidas adicionales.

Germán Peralta Muñoz, gerente general de la firma marroquinera Vélez, asegura una vez más que el mercado estadounidense, y también el de Canadá, son llamativos, ya que se demandan productos de calidad, detrás de los cuales existe en Colombia una abundante mano de obra. En su concepto, el TLC va a permitir intensificar la inteligencia de negocios en EE.UU., y su compañía ya tiene un contingente de productos listos para ser exportados.

En cuanto a venta de autopartes y protección de la industria nacional de vehículos, el presidente de Asopartes, Tulio Zuluaga, considera que la competencia “será sana” con el acuerdo comercial. El hecho de que los repuestos sean más caros en EE.UU. abre una oportunidad para los fabricantes nacionales, quienes se están dedicando a construir partes para toda clase de automotores.

A Zuluaga no le preocupa que las ensambladoras de vehículos colombianas vayan a desaparecer, ya que desde el momento cero del acuerdo entrarán sólo vehículos como tractores, buses de más de 16 pasajeros, automóviles 4x4 de más de 3.000 centímetros cúbicos que no sean camperos, camiones ni volquetas. En el año cinco del acuerdo se dará entrada a motos de entre 500 y 800 centímetros cúbicos, y en el décimo año, a automotores compactos.

Hernando José Gómez, ‘zar’ y negociador del acuerdo, reiteró que calzado, marroquinería y textiles tienen grandes oportunidades, al igual que los cosméticos. “Con una reducción de aranceles puede sostenerse la dinámica de crecimiento de exportaciones no tradicionales a dos dígitos”.

Saúl Pineda Hoyos, director del Centro de Competitividad de la Universidad del Rosario, no ve el acuerdo con pesimismo para la industria. “Lo que hay es oportunidades. Confecciones y textiles hechos en pequeñas y medianas empresas van a consolidar preferencias que tenían en el Aptdea. Lo mismo con marroquinería”.
Por ejemplo las grasas agroindustriales, agrega, tienen potencial de conquistar mercado debido a que en EE.UU. se exigen productos cada vez más saludables. “En lo industrial soy más optimista que en lo agropecuario. Así mismo habrá posibilidad de que los pequeños accedan a tecnología y maquinaria para modernizarse”.