Beijing. La decisión estadounidense de imponer altos aranceles a las importaciones chinas para reducir su déficit comercial con el país asiático resultará contraproducente, de acuerdo con Yifu Lin, execonomista jefe del Banco Mundial.

Lin llegó a esta conclusión en un artículo en línea publicado el miércoles por Project Syndicate en el que repasa las relaciones comerciales entre las dos mayores economías del mundo, así como la historia del aumento del déficit estadounidense, en especial desde mediados de la década de 1980.

El pasado 22 de marzo, el presidente de EEUU, Donald Trump, firmó un memorando que podría imponer elevadas tarifas a hasta 600.000 millones de mercancías chinas. La medida ha sido comentada en todo el mundo y ha despertado la fuerte oposición de China.

Según Lin, el aumento del déficit estadounidense desde mediados de la década de 1980 refleja principalmente "la expansión monetaria hecha por la Reserva Federal, la cual infló los precios del mercado inmobiliario y las acciones", provocando así un incremento del consumo y un descenso del ahorro.

El economista achacó también el auge del déficit fiscal de EE.UU. al costo de su intervención militar en Oriente Medio y otras partes del planeta.

"El incremento del superávit comercial de China con EEUU desde 1985 ha sido provocado principalmente por la evolución de la economía del Este Asiático", precisó Lin, quien subrayó que esa región es, para el mercado estadounidense, la mayor fuente de mercancías que requieren mano de obra intensiva.

El porcentaje chino en el déficit comercial total estadounidense aumentó del 0,3% en 1985 al 44% (US$347 mil millones) en 2016, explicó, mientras la contribución del Este Asiático bajó hasta un 50%o desde el más de 100% que suponía a principios de la década de 1990.

"Asia Oriental, incluida China, no es la causa principal de la rápida expansión del déficit comercial estadounidense", apuntó.

Al mismo tiempo, subrayó que el superávit de China con EE.UU. "se ha sobrestimado sistemáticamente" debido a que los componentes de capital intensivo de sus manufacturas son en su mayoría importados.

Según Lin, los consumidores estadounidenses asumirán el coste de los aranceles sobre las importaciones chinas pues tendrán que pagar más por los mismos productos en otros países, lo que "conducirá a un incremento del déficit comercial estadounidense con esas naciones".

El experto consideró que la imposición de aranceles contra China tiene "motivaciones políticas" y que "irá en contra de la reciprocidad, contradirá el principio comercial del mutuo beneficio y obstaculizará los intereses de los votantes estadounidenses".

Por último, dijo Lin, mientras Estados Unidos importa "decenas de miles de productos chinos", China importa una reducida gama de artículos estadounidenses. Así pues, si Beijing impone tarifas más altas sobre esos artículos, "el impacto en los productores estadounidenses sería mayor que a la inversa".