El Salvador y Cuba finalizaron la negociación del Acuerdo de Alcance Parcial (AAP), según anunciaron este jueves el ministro de Economía de El Salvador, Héctor Dada Hirezi, y el embajador de la República de Cuba en el país centroamericano, Pedro Pablo Prada Quintero.

El pacto comercial contiene disposiciones en materia de acceso a mercados, reglas de origen, medidas sanitarias y fitosanitarias, obstáculos técnicos al comercio, defensa comercial, cooperación y solución de controversias.

Este acuerdo, indicó el ministro salvadoreño, es un primer paso para intensificar los lazos comerciales con Cuba, los cuales, señaló, oscilan entre los US$4 millones y US$5 millones.

De acuerdo con cifras del Banco Central de Reserva (BCR), El Salvador exportó un poco más de US$3 millones al país caribeño en 2010, monto que ya ha sido superado en el presente período, con divisas por más de US$3,5 millones. De igual manera, las importaciones han tenido un fuerte incremento; en lo que va del año, estas casi se han duplicado, pasando de US$126.194 en 2010 a US$234.403 en 2011.

El AAP abriría puertas para incrementar el comercio en productos de interés recíproco mediante la aplicación de descuentos arancelarios a las tarifas que ambos países aplican al resto de los países y de la definición de un marco jurídico que brinda previsibilidad de las exportaciones.

Entre los productos incluidos en el acuerdo están los avícolas, los productos marinos, las frutas tropicales, las semillas oleaginosas, las grasas y aceites comestibles, el atún, los chocolates, los productos de panadería, los jugos, el ron, el vodka, el tabaco, el cemento, los medicamentos, los productos de higiene, los plásticos, y el papel y cartón.

De acuerdo con el director salvadoreño de Política Comercial, Carlos Alberto Moreno, la inclusión de productos negociada por El Salvador equivale al 8% del arancel total (435 de 6,500 fracciones arancelarias). En total, señaló, se han negociado 1.100 líneas arancelarias entre las dos canastas.

Ambos funcionarios señalaron que el acuerdo responde a la decisión de los países de diversificar sus mercados, tanto de la emisión de importaciones como de destino de exportaciones. Prada Quintero se refirió como una lección histórica de su país “no poner nunca más los huevos en una misma canasta”, por lo que el acuerdo, indicó, es una forma de abrir un nuevo espacio a su economía.

El embajador cubano agregó que este pacto con El Salvador cierra para su país un ciclo de acuerdos de índole comercial con países de América Latina y el Caribe, dentro de los cuales los flujos comerciales han incrementado año con año.

Las negociaciones, que se realizaron durante tres rondas, también incluyeron los temas de cooperación en ciencia y tecnología, la innovación y la transferencia de conocimientos.