Empresarios solicitaron que Nicaragua negocie un acuerdo comercial con Venezuela para garantizar que las relaciones y exportaciones a esa nación suramericana se mantengan independientemente de quién gobierne en cualquiera de los dos países.

El fallecido presidente Hugo Chávez tenía una estrecha alianza con su colega nicaragüense Daniel Ortega y del 2007 al 2012, la cooperación venezolana hacia esta nación, sumó los US$2.599 millones.

Los exportadores nicaragüenses se declararon capaces de mantener las ventas al mercado venezolano, el segundo país que más compra productos a Nicaragua después de Estados Unidos, con ventas de US$437.5 millones en 2012, según el Centro de Trámites de las Exportaciones.

"Es el sentir del pleno de nuestros agremiados y lo hemos dicho desde hace ya un par de años que tenemos que trascender, que este tema (cooperación venezolana) sea o dependa de la salud o amistad de dos presidentes. tenemos que hacer que este tema trascienda lo coyuntural", dijo a The Associated Press el presidente del Consejo Superior de la Empresa Privada (Cosep), José Adán Aguerri.

"No estamos buscando otros mercados, sino que es momento de reflexionar y formalizar el mercado venezolano", dijo a la prensa Juan Sebastián Chamorro, presidente de la Cámara Nicaragüense de Plantas Exportadoras de Carne Bovina.

"Creemos que es momento de que se establezca un tratado de libre comercio entre Nicaragua y Venezuela, como lo hemos venido solicitando", añadió Chamorro.

Con una facturación de US$198 millones, Venezuela es el principal comprador de carne de bovino de Nicaragua.

También se exportaron US$99.2 millones en café, US$47.2 millones en aceites, US$25.5 millones lácteos y US$34.1 millones, según el Cetrex.

Aguerri dijo que con un acuerdo comercial, se pueden maximizar las transacciones a través del denominado sucre, (Sistema Unitario de Compensación Regional de Pagos), que empezaron a usar Nicaragua y Venezuela a finales de febrero.

El representante de los empresarios consideró que el Gobierno nicaragüense debe formalizar su relación económica con Venezuela, tal como lo ha hecho con países como México y Chile en aras de darle sostenibilidad a los acuerdos de cooperación y no se vean afectados por cambios de presidentes o gobiernos en el país suramericano.