Tras el derribo del avión de Malaysia Airlines en Ucrania por supuestos prorrusos, en julio de este año la Unión Europea y Estados Unidos pusieron en marcha una serie de sanciones contra Rusia para, entre otras cosas, impedir a los bancos públicos rusos acceder a capital europeo, con el fin último de advertir al país euroasiático de que desestabilizar Ucrania puede tener un impacto fuerte en su economía.

Lejos de amilanarse, Rusia decidió responder al ‘castigo occidental’ prohibiendo gran parte de sus importaciones de alimentos de la UE y el país norteamericano (que superan los US$14.000 millones anuales) y potenció así una ‘guerra fría comercial’, que ha abierto una ventana de oportunidad a las economías de América Latina y el Perú.

De hecho, según la prensa internacional, antes del mismo anuncio del veto a las importaciones rusas, los embajadores de Argentina, Chile, Ecuador y Uruguay en Moscú se reunieron con el ministro de asuntos exteriores ruso, Sergvey Lavrov, en una especie de “quien no corre, vuela”, pues se dice que buscaban dar a conocer a Rusia las bondades de sus productos.

El Perú, que no participó en esta visita regional, por su parte, podría aprovechar ‘el hambre rusa de alimentos’ actual, siempre y cuando fortalezca una relación comercial que dista de estar consolidada.

Según Sergey Sirenko, consejero económico-comercial de la Embajada Rusa en el Perú, las importaciones peruanas a Rusia en 2013 fueron de US$102,9 millones, es decir, una milésima parte de sus importaciones totales, que se sitúan alrededor de los US$ 344.000 millones. En el sentido inverso, del mismo modo, Rusia exportó al Perú US$ 400,6 millones.

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Se trata de unos bajos niveles con los que la oficina económico-comercial dice no estar satisfecha, pues asegura que existe un potencial para duplicar el volumen de intercambio comercial bilateral de Rusia y el Perú en los próximos años y llevarlo a mediano plazo a los US$1.000 millones.

Rusia se surte del Perú de frutas, mariscos, café, concentrados de plomo y zinc, colorantes, pieles y cueros, mientras que el país euroasiático provee al local de abonos, productos siderúrgicos e insumos químicos. Cabe señalar además que los países no compiten comercialmente sino que son complementarios, según Sirenko.

Carlos Posada, ex viceministro de Comercio Exterior, concuerda con el consejero económico-comercial en que no existen riesgos de competencia entre ambos países si se afianza su relación, que debería materializarse en un tratado de libre comercio (TLC), en cartera para el Perú desde los últimos años.

Ya desde 2013 se oyen voces de un posible TLC del Perú con Rusia, y en junio pasado la canciller peruana Eda Rivas propuso a Serguéi Lavrov avanzar hacia un acuerdo, que, según Posada, debería trabajarse cuanto antes. “Hay que arrancar ya porque está comprobado que el que llega antes a un mercado tiene por lo menos diez años de colchón respecto al resto”, dice el ejecutivo.

Según Sergey Sirenko, el Perú entregó ya su solicitud de TLC a Rusia en 2013, que el país gobernado por Vladimir Putin está estudiando. “El asunto se discutió también en la recién concluida reunión de la Comisión Mixta Intergubernamental Ruso-Peruana, que acordó celebrar una videoconferencia de expertos entre ambas partes para discutir los preparativos necesarios para iniciar negociaciones”, detalla el ejecutivo.

Otros países de la región, sin embargo, podrían adelantarse, pues, según Ricardo Zedano, corresponsal de Russia Beyond the Hedlines y miembro de la Cámara de Comercio Peruano-Rusa, (Cadecomin-Perú) Ecuador, Argentina, Venezuela, Cuba y Nicaragua han ido estableciendo relaciones con Rusia hace tiempo. “Rusia siempre ha visto con buenos ojos al Perú, pero por la parte peruana no ha habido mucho interés. Otros países han ido sembrando desde hace tiempo”, dice Zedano, quien asegura que el país está a punto de firmar un TLC con Vietnam.

Respecto a qué tan fácil sería que el Perú y Rusia efectivamente se alíen comercialmente mediante un tratado, los expertos aseguran que la complicación estaría en que las negociaciones no serían de a dos sino a cinco. Sucede que el país euroasiático es miembro de una unión aduanera con Bielorrusia y Kazajistán. “Hace poco este esfuerzo de integración regional se ha transformado en un bloque denominado Unión Económica EuroAsiática (UEAA), con el que el Perú tendría que firmar un TLC, puesto que tiene un carácter supraestatal en asuntos de comercio exterior”, explica el consejero económico-comercial de la Embajada Rusa en el Perú.

Así, para que la alianza comercial prospere –asegura Ricardo Zedano– el Gobierno peruano tendría que mejorar sus modestas relaciones con Kazajistán e inexistentes con Bielorrusia. Según cifras de la Sunat, las exportaciones del Perú a Kazajistán fueron de US$60.000 en 2013, mientras que las importaciones de Kazajistán al Perú ascendieron a US$590.000 en el mismo periodo. Bielorrusia, por otro lado, no consta entre los países destino u origen en las cifras de la aduana peruana.

Oportunidades locales. Con TLC o sin, los expertos insisten en el alto potencial de la octava economía mundial para el Perú, especialmente en materia agrícola. “La uva red globe, las mandarinas, granadas, mango y paltas son de los productos peruanos más requeridos en Rusia, seguidos de las frutas secas y las aceitunas”, explica Ricardo Zedano.

Carlos Posada añade que con la pesca de consumo para el Perú no hay pierde. “Hay desarrollo en conserva y derivados de consumo no perecibles sobre la base de productos del mar, como chips o galletas”, dice el exviceministro de Comercio Exterior.

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Más allá de los productos alimenticios, Sergey Sirenko resalta que existen buenas perspectivas para la alpaca y las joyas de plata, que han ingresado junto con las frutas ya en Rusia y han tenido una acogida prometedora.

Como oportunidades de inversión, de la misma forma, Ricardo Zedano, destaca el sector de infraestructura, especialmente a nivel de transportes, en el que Rusia tiene una vasta experiencia. Sergey Sirenko complementa asegurando que las empresas rusas están atentas también al desarrollo de los sectores minería e hidrocarburos.

Hasta la fecha, no obstante, Rusia no ha destacado como gran inversionista en suelo peruano, ya que según ProInversión de 1980 a 2014 las inversiones directas rusas en el Perú han sido de US$2,6 millones, US$2,4 millones en minería y US$0,2 millones en el sector servicios.

Guía práctica. Para que los productos peruanos puedan llegar a Rusia el primer obstáculo para Carlos Posada es logístico, cómo llegar al país, que se encuentra a más de 16.000 km. La vía más rápida –explica Posada– sería hacerlo a través de una de sus ciudades más importantes, San Petersburgo, vía Hamburgo o Rotterdam, lo que abre en sí interesantes oportunidades para el Perú, pues la ciudad rusa cuenta con 4,88 millones de habitantes. Acceder por el Pacífico, sin embargo, no sería buena idea para el especialista debido a la complicación de navegar por este océano.

Como segundo limitante o factor a considerar el especialista menciona la preferencia de los comerciantes rusos a pagar en diferido. “Ha habido mucha reticencia a pagar con cartas de crédito, que es como funcionan los empresarios peruanos”, explica Posada.

Para que los comerciantes peruanos sean recibidos con un 'dobro pozhalovat' (bienvenido), Ricardo Zedano asegura que los rusos valoran particularmente que las presentaciones y negociaciones se lleven a cabo en su idioma, y hay que tener en cuenta las diferencias entre las diferentes zonas del país. “Las personas más cercanas a occidente entienden la forma de pensar occidental, pero quienes son de la zona asiática negocian más al estilo asiático”, dice.

Será cuestión de aprender y habrá que esperar para ver si efectivamente las frías relaciones peruano-rusas se consolidan ‘al toque’.